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“Nuestro empeño empieza a dar frutos en ciertos bancos”

17.11.2017 – Marko Lehtinen

La Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) lucha en Suiza por los derechos de la diáspora. En el punto de mira se encuentran actualmente los bancos que dificultan la apertura de cuentas por parte de los suizos en el extranjero o la hacen prácticamente imposible, comenta Remo Gysin, Presidente de la OSE. Otros temas clave son los seguros y el voto electrónico.

Señor Gysin, pocos temas causan actualmente tanto descontento entre los suizos en el extranjero, como la forma en que los bancos suizos tratan a sus clientes de la diáspora. Abrir una cuenta les resulta muy difícil, e incluso a veces imposible, y algunos bancos ya no les otorgan tarjetas de crédito.

Sí, la situación es inadmisible. Los bancos rescinden las cuentas de clientes de muchos años y suspenden toda relación con ellos. A los suizos del extranjero casi todos los bancos les cobran comisiones excesivas, que no se justifican con sus gastos administrativos. Asimismo, les exigen depósitos mínimos exorbitantes para la apertura de cuentas. El Zürcher Kantonalbank (Banco Cantonal de Zúrich), por ejemplo, exige a los suizos en el extranjero un depósito mínimo de 100000 francos para abrir una cuenta.

¿Qué puede hacer la OSE?

Nuestra estrategia es buscar el contacto directo con los bancos. Ya hace años que les llamamos la atención sobre estos problemas, y nuestro empeño empieza a dar frutos en ciertos bancos. Así, el banco Cler dejó entender que se abrirá a los suizos que residen fuera de Suiza, en otros países europeos. Esto es un primer paso. También estamos intensificando la presión sobre los bancos públicos, es decir, los bancos que revisten importancia sistémica, debido a su obligación de servició público, al igual que los bancos cantonales.

El asunto empieza a avanzar también a nivel parlamentario. Esto alienta la esperanza.

Sin duda alguna. Roland Büchel y Filippo Lombardi, dos Consejeros Nacionales que forman parte de la Junta Directiva de la OSE, han lanzado iniciativas sobre este tema. En el punto de mira están los bancos de importancia sistémica, los cuales deben garantizar que todos los suizos, incluidos los que residen en el extranjero, puedan disponer de una cuenta. Estas iniciativas han contribuido de manera decisiva a un cambio de opinión en el Parlamento. Sobre todo en el Consejo Nacional, esto marca el inicio de una nueva era en materia de política bancaria. Varios consejeros que, en primavera, se oponían todavía a tales iniciativas, han cambiado de opinión. Así, el Consejo Nacional transmitió hace poco a la Comisión de Política Exterior una moción para que Postfinance dé el mismo trato a los suizos residentes en el país y a los que residen en el extranjero. Esto es muy alentador.

¿Qué tan realista es confiar en que los bancos den un trato equitativo a los suizos en el extranjero?

Es un anhelo que, posiblemente, nunca llegue a cumplirse del todo. Concretamente exigimos lo siguiente: que todos los suizos puedan abrir una cuenta, que las comisiones y depósitos que se les pida sean proporcionales, de modo que no se perjudique a la diáspora.

Otro tema que preocupa a muchos suizos en el extranjero es el sistema de pensiones. Muchos trabajan durante años en el extranjero y desean volver a Suiza tras la jubilación, pero se topan con graves problemas, debido a que no han pagado la totalidad de sus cuotas y a otros obstáculos inesperados.

Éste es un punto importante. Por eso, la OSE reclama que se simplifique el acceso al seguro de vejez voluntario. Queremos reducir el tiempo previo de aseguramiento (cinco años) para quienes cambien temporalmente su residencia a un Estado miembro de la UE o de la AELC, para que al regresar a su país no estén desamparados. En cuanto al seguro de vejez, lamentamos que los electores hayan rechazado, el pasado 24 de septiembre, la reforma del sistema de pensiones, porque también habría redundado en beneficio de la diáspora.

Por si fuera poco, el seguro médico también puede ser un problema para los suizos en el extranjero.

Sí, por lo que les recomendamos que regularicen su situación ante el seguro médico antes de salir de Suiza. Quienes se muden a un país situado fuera de la UE o de la AELC pierden automáticamente la protección del seguro básico y tienen que suscribir un seguro privado. Esto suele causar problemas. Contratar un seguro médico en el extranjero como ciudadano suizo resulta, a menudo, costoso y complicado; además, no siempre los cubre en caso de enfermedad.

Otro tema candente entre la diáspora es el voto electrónico. ¿Cuál es la situación actual al respecto?

La OSE promueve activamente el voto electrónico, y la Confederación se esfuerza por introducirlo en todo el territorio nacional, en el marco de su estrategia de digitalización. Cada vez más cantones –el último en adherirse fue Friburgo– adoptan la votación electrónica. No obstante, llevar a cabo este cometido se encuentra actualmente en manos de los cantones. En política se avanza lentamente.

Otro tema que usted aborda con frecuencia a propósito de la diáspora es el de la movilidad. ¿Qué tan importante es este tema para los suizos en el extranjero? Hoy en día, estamos más interconectados a escala mundial y somos más móviles que nunca. Se puede volar a medio mundo por unos 100 francos. ¿Qué es lo que le gustaría promover en este ámbito?

Los suizos en el extranjero van y vienen con mayor frecuencia que antes: se van de Suiza, regresan y vuelven a irse. En cambio, antes la gente se iba una vez y por lo general ya no regresaba. La tarea de la OSE es procurar que toda esta movilidad no produzca rupturas fundamentales, ya sea en cuanto a los derechos políticos, las cuentas bancarias o los seguros. En la actualidad, existen también trabas administrativas que limitan la movilidad de los suizos, desde la fe de vida que hay que presentar hasta el sistema de pensiones, donde resulta de repente que no se ha cubierto la totalidad de las cuotas. Queremos que los suizos puedan aprovechar esta movilidad sin verse frenados por ese tipo de contrariedades. Porque la movilidad debe ser sinónimo de libertad.

95.o Congreso anual en Basilea

El nuevo Consejo de los Suizos en el Extranjero se reunió en agosto en Basilea. Suizos de todo el mundo acudieron a su congreso anual, bajo el lema “Suizos residentes en Suiza y en el extranjero: un solo mundo”.

116 miembros del recién electo Consejo de los Suizos en el Extranjero (CSE) se reunieron el 17 de agosto en Basilea, en la primera sesión de su nuevo mandato. Eligieron a los Consejeros Nacionales Laurent Wehrli (FDP/VD) y Claudio Zanetti (SVP/ZH) como nuevos miembros residentes en Suiza de la Junta Directiva de la Organización de los Suizos en el Extranjero (OSE) y confirmaron en su cargo al Presidente, Remo Gysin.

En la sesión, celebrada en el ayuntamiento de Basilea, se debatió sobre todo acerca de la discriminación de los suizos en el extranjero por parte de los bancos suizos. Al término de los debates, Roland Büchel, miembro de la Junta Directiva de la OSE y Consejero Nacional por la UDC, declaró: “Debemos mantener la presión, incluso sobre el Consejo Federal”. Se habló también del sistema de pensiones y de la votación sobre su reforma, que se celebraría el 24 de septiembre. Los delegados quisieron abordar el tema del “Sistema de pensiones 2020”, aunque no figuraba en el orden del día. Con 80 votos a favor, 22 en contra y algunas abstenciones, optaron por apoyar la reforma.

El “Sistema de pensiones 2020” fue también uno de los temas que el congreso anual de los Suizos en el Extranjero abordó al día siguiente. El Consejero Federal Alain Berset, quien inauguró la serie de conferencias en el Congress Center de Basilea, señaló: “La reforma asegurará nuestras pensiones, mantendrá el nivel de las mismas y adaptará el sistema de pensiones a las necesidades actuales”. Como es sabido, aproximadamente un mes después el proyecto fue rechazado por los electores.

Después del Consejero Federal, varios ponentes hablaron sobre el tema “Suizos residentes en Suiza y en el extranjero: un solo mundo”, entre ellos, Thomas Milic del Centro de Investigación Sotomo. Este último analizó el comportamiento electoral de los suizos en Suiza y en el extranjero, y llegó a la conclusión de que hay poca diferencia en el perfil de los votantes, a excepción de ciertos casos concretos. Así, en la actualidad los suizos en el extranjero se preocupan menos por la crisis de los refugiados que los que viven en Suiza; en cambio, se preocupan mucho más por las relaciones entre Suiza y Europa. Si tenemos en cuenta que seis de cada diez suizos en el extranjero viven en Europa, muchos de ellos se ven afectados directamente por ese tema.

Después de las ponencias tuvo lugar un debate por la tarde. Los participantes resaltaron que sus compatriotas en el extranjero ejercen una influencia muy enriquecedora para Suiza. Pascale Baeriswyl, Secretaria de Estado del DFAE, declaró que “los suizos en el extranjero son en cierta medida nuestros embajadores en el extranjero, por lo que les estamos sumamente agradecidos”.

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