Menu
stage img
  • Visto

Una modesta fábrica de lápices cobra fama mundial

04.02.2021 – Susanne Wenger

“Cabe esperar que dentro de poco cada suizo en el extranjero use el lápiz suizo Caran d’Ache y apoye así la industria nacional”: estas líneas se publicaron en 1925 en la “Correspondenzblatt für die Schweizer und Schweizervereine im Auslande”, una hoja informativa para suizos en el extranjero. Ese año, la joven manufactura de lápices Caran d’Ache, de Ginebra, acababa de abrir una tienda en Berlín. Fueron los comienzos de una historia de éxito que dio renombre mundial a los lápices de escribir y colorear suizos.

En un nuevo libro profusamente ilustrado, el autor independiente Ralph Brühwiler relata la historia de Caran d’Ache. Lo hace con datos y detalles, pero también con anécdotas, sobre todo en torno al fundador de la empresa, Arnold Schweitzer, originario de la Suiza Oriental, a quien describe como un empresario socialmente comprometido que debió superar varios contratiempos. El libro desvela el misterio del nombre ruso de la empresa, relata cómo los laboratorios y talleres de Caran d’Ache nunca dejaron de crear nuevos productos, y nos revela por qué los estudiantes suizos, al igual que célebres artistas, apreciaban tanto estos lápices. Hasta la fecha, la empresa Caran d’Ache sigue perteneciendo a tres familias suizas.

Ralph Brühwiler: Die Caran d’Ache Saga. Von Genf in die Welt. [“La saga de Caran d’Ache. De Ginebra al mundo”] NZZ Libro 2020 (en alemán), 264 páginas, 49 francos.

 

top