Menu
stage img
  • Política

Moneda entera: un referendo muy exigente

21.03.2018 – Jürg Müller

El Banco Nacional Suizo no es la única institución que emite dinero. También los bancos comerciales pueden crear dinero: esto es lo que pretende prohibir una iniciativa popular, que se someterá a voto el 10 de junio.

¿Qué es el dinero? Monedas y billetes, por supuesto. Sin embargo, también existen otras formas, como el dinero bancario o escritural, que se genera, principalmente, cuando los bancos otorgan créditos. Por otro lado, están las cuentas bancarias. No obstante, el saldo disponible en la cuenta no es dinero real, sino un simple derecho del cliente a recibir efectivo por parte del banco, cuando así lo requiera. El tiempo también es dinero, como bien sabemos desde la publicación del libro de Benjamin Franklin, Consejos a un joven comerciante, de 1748. Por tanto, el dinero es casi tan difícil de definir como el tiempo. Hoy, la actualidad nos invita a reflexionar en torno a la esencia del dinero, pues el 10 de junio los electores suizos deberán pronunciarse sobre la iniciativa “Moneda entera”, cuyo título oficial reza: “Por una moneda a prueba de las crisis: ¡la emisión de moneda debe ser monopolio del Banco Nacional!” Un ambicioso programa. ¿Pero, qué es exactamente la “moneda entera”?

Pongamos un ejemplo: un banco comercial otorga a un cliente un crédito de 10 000 francos suizos y abona el importe en su cuenta corriente. El banco ha generado, por así decirlo, dinero “de la nada”; pero se trata de dinero escritural. En la actualidad, este dinero escritural existe sobre todo en forma digital y ocupa un volumen mucho mayor que el dinero en efectivo. Las monedas y los billetes como medio de pago legal representan únicamente un 10 % del volumen de dinero en circulación, mientras que el 90 % lo constituye el dinero electrónico, “que generan los propios bancos con tan sólo pulsar un botón”, explican los promotores de la iniciativa en su sitio web. La iniciativa exige que en un futuro sólo el Banco Nacional pueda generar dinero digital y, por tanto, asuma también el monopolio del dinero escritural.

Esto ya es así con respecto al dinero en efectivo. Como es sabido, los bancos comerciales no pueden acuñar monedas ni imprimir billetes. Si se adopta la iniciativa, podrán seguir haciendo negocios y conceder créditos; pero éstos deberán quedar cubiertos, en su totalidad, por fondos propios y depósitos de ahorro, o bien por préstamos del Banco Nacional.

¿Un sistema financiero más resistente a las crisis?

A tenor de los promotores de la iniciativa, la introducción de la moneda entera haría que todo el sistema financiero fuera más justo y resistente a las crisis: “La moneda entera depositada en una cuenta corriente es tan segura como el dinero en efectivo, dado que se trata de dinero real del Banco Nacional. Las quiebras bancarias no podrán afectarla en absoluto. Las reglas del juego, tanto para los bancos, grandes y pequeños, como para las empresas, volverán a ser las mismas para todos”, puede leerse en el sitio web de los promotores de la iniciativa. Y sobre todo, el dinero pertenecerá “entonces a los titulares de las cuentas y no se perderá, en caso de que un banco empiece a tener dificultades financieras”.

Los promotores de la iniciativa auguran mayores beneficios, por no decir una auténtica bonanza: una grata consecuencia de la iniciativa “Moneda entera” sería que el Banco Nacional podría desembolsar al año otros 5 000 a 10 000 millones de francos a la Confederación y los cantones. Esto sería posible gracias a lo recaudado a través de la generación de dinero. Excepto al producir monedas, estas posibilidades de recaudación se han desaprovechado hasta la fecha, incluso por parte de los bancos comerciales, por motivos sistémicos. En opinión de los promotores de la iniciativa, la reforma “Moneda entera” permitirá concretar este potencial que hasta ahora no se ha aprovechado. Por otro lado, se reduce el riesgo de sufrir crisis financieras, dado que la producción de dinero actual mediante la concesión de créditos obliga a endeudarse: sin nuevas deudas no se genera dinero nuevo. Una sociedad fuertemente endeudada es más propensa a sufrir crisis financieras.

Ningún partido ni ninguna organización conocida respaldan la iniciativa, salvo la asociación “Monetäre Modernisierung” [“Modernización monetaria”], cuya junta está integrada por miembros mayormente desconocidos. Sin embargo, cabe señalar que el referendo cuenta con el respaldo de numerosos economistas, algunos de ellos prominentes y egresados de distintas universidades, incluso de la Universidad de San Galo, que suele formar los cuadros directivos de la economía suiza.

Un rechazo contundente por parte de la clase política

Por parte de la clase política, en cambio, la iniciativa ha suscitado un rechazo contundente: en el Parlamento, todas las facciones rechazan unánimemente el referendo, aunque los socialistas y los verdes comparten la inquietud que está en la base de la iniciativa. De hecho, una minoría de izquierdas y verdes presentó una contrapropuesta, aunque sin éxito. Ésta se basaba en el argumento de la estabilidad financiera y pretendía inscribir en la Constitución federal “que nuestros grandes bancos cuenten, en el futuro, con los medios suficientes para superar por obra propia las dificultades, en caso de que hayan incurrido en excesivas especulaciones”, en palabras del Consejero Nacional socialista Beat Jans. Sin embargo, incluso los propios socialistas rechazaron la iniciativa, con el argumento que esgrimieron prácticamente todos los oradores: el asunto es demasiado arriesgado, puesto que no ha sido experimentado en ningún lugar. La Consejera Nacional del PSS y experta en economía Susanne Leutenegger Oberholzer señaló: “No ha habido hasta ahora ninguna economía nacional en el mundo que haya aplicado un sistema de moneda entera como lo propone esta iniciativa. Por tanto, no tenemos ninguna experiencia concreta en la materia”.

Durante el debate, la Consejera Nacional de los Verdes Liberales, Kathrin Bertschy, refutó un argumento central de los promotores de la iniciativa: un banco no puede simplemente “generar dinero de la nada”. La generación de crédito “está sometida a restricciones, requisitos normativos, exigencias de liquidez y requisitos de reservas mínimas. Existen límites. El Banco Nacional puede influir en ello”. En opinión del Consejero Nacional de la UDC y banquero Thomas Matter, la iniciativa “Moneda entera” pretende “solucionar un problema que no existe”; equivale a “inundar el sótano de una casa para comprobar si la bomba de agua recién adquirida funciona igual de bien que la vieja”. Los promotores de la iniciativa pretenden, según Matter, “derrumbar el sistema financiero suizo, intacto y mundialmente reconocido, con el fin de construir algo radicalmente nuevo sobre sus ruinas y de acuerdo con sus propios planos”. Eso generaría inseguridad y resultaría nocivo para la economía nacional.

Cerrar la brecha entre la Constitución y la realidad

La Consejera Nacional del Partido Liberal Radical, Daniela Schneeberger, recalca que la estabilidad del sistema bancario que pretende incrementar la iniciativa ya ha sido reforzada mediante las regulaciones de 2011 relativas a los rescates bancarios. Por otro lado, su compañero de partido Beat Walti advierte ante la iniciativa, porque con ella “se nacionalizaría, en realidad, la generación de dinero”. Este argumento aparentemente irrefutable no convence en absoluto a Peter Ulrich. Ulrich es un antiguo profesor de ética económica en la Universidad de San Galo y Consejero Científico de la iniciativa “Moneda entera”. En el periódico NZZ escribe que la iniciativa viene a cerrar “la brecha entre la soberanía monetaria de la Confederación, inscrita en la Constitución, y la realidad del sistema monetario, que en la actualidad ha llegado a ser totalmente diferente y es claramente más arriesgada”. Y es que, en 1891, el pueblo votó a favor del monopolio de emisión de dinero por parte de la Confederación “en lo concerniente a las monedas y los billetes, que en aquel entonces prevalecían en las operaciones de pago; esto quedó ratificado en 1951 mediante votación popular”. Sin embargo, el dinero escritural que predomina actualmente, y el dinero virtual de nuestras tarjetas de débito y crédito, no son medios de pago legales. La Consejera Nacional Kathrin Bertschy propone “abordar estas cuestiones con cierta humildad”, ya que constituyen puntos clave del ordenamiento monetario y generan muchas inseguridades e hipótesis, por lo que no pueden resolverse como si se tratara de una ciencia exacta.

Asimismo, podría añadirse que estamos ante una propuesta intelectualmente exigente que, por una vez, no apela a los prejuicios y resentimientos, sino a la capacidad de reflexión.

www.vollgeld-initiative.ch

La controvertida ley sobre los juegos de azar

El 10 de junio de 2018 también se votará sobre la nueva ley relativa a los juegos de azar. El Consejo Federal y el Parlamento pretenden agrupar la anterior ley de casinos y la ley de loterías en esta nueva ley. Se adoptarán, en gran parte, las normas vigentes, aunque también se introducirán novedades. En este sentido, ahora se podrán ofrecer juegos de casino también por Internet, aunque se bloqueará el acceso desde Suiza a las ofertas extranjeras de juegos de azar en línea. El bloqueo se justifica por las normas que deben acatar los proveedores suizos, a fin de combatir la adicción al juego. El Partido Liberal Radical (PLR), el Partido Popular (PPS) y los Verdes Liberales han decidido presentar un referendo contra este bloqueo, al igual que los Jóvenes Verdes, quienes han creado su propio comité. Para ellos está en juego la cuestión fundamental de saber “si queremos poner en peligro el libre acceso a Internet para proteger a los proveedores locales”, como lo proclama la página web de los Jóvenes Liberales: una situación que recuerda “lo que ocurre en Corea del Norte o en China”.

Imagen  Activistas del comité de la iniciativa “Moneda entera”, con un títere de Helvetia y una máscara del Presidente del SNB Jordan en abril de 2017, en Berna Fotografía de Keystone

top