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Grüezi, bonjour, allegra, benvenuto: plurilingüismo en el día a día

07.06.2021 – Eva Hirschi

Cuatro idiomas oficiales, varias docenas de dialectos, en total más de 250 lenguas habladas: el plurilingüismo es característico de Suiza… y va en aumento. Lo que más llama la atención es que el inglés se afianza cada vez más en la vida cotidiana como quinto “idioma oficial” de Suiza.

Renata Coray creció en Basilea-Campiña hablando romanche y alemán suizo, cursó sus estudios en francés y alemán en Friburgo, vive en Zúrich, visita con frecuencia el distrito de Surselva, también lee en su trabajo textos en inglés y le encanta pasar sus vacaciones en Italia. Si bien es cierto que no todos los suizos son tan políglotas como esta directora de proyecto del Instituto de Plurilingüismo de Friburgo, el último estudio de la Oficina Federal de Estadística sobre el panorama lingüístico en Suiza revela que el plurilingüismo está en claro aumento. Más de dos tercios de la población suiza usan con frecuencia más de un idioma. En 2014, casi el 64 por ciento usaba más de un idioma en su día a día. En la actualidad, esta cifra es del 68 por ciento. Muchas veces dos idiomas no son suficientes: así, el 38,4 por ciento de la población necesita periódicamente dos idiomas, el 21,3 por ciento necesita tres, el 6,4 por ciento cuatro y el 1,7 incluso cinco o más idiomas.

Vista ampliada de las estadísticas

Cabe señalar que este estudio no diferencia el alemán estándar del alemán suizo. “Este aumento se debe a una mayor movilidad, a la ampliación de las posibilidades de comunicación gracias, entre otros, a los nuevos medios e Internet, al auge de las clases de idiomas y la composición cada vez más internacional de la población”, afirma la sociolingüista Coray. Sin embargo, este incremento también se debe a que se modificaron las preguntas en las encuestas estadísticas: mientras que hasta 1990 solo se preguntaba por la lengua materna (los individuos bilingües tenían que optar por una sola lengua), desde 1990 los encuestados pueden indicar también las lenguas que usan en su día a día y, desde 2010, pueden señalar hasta tres idiomas principales.

La práctica aún deja bastante que desear

A pesar de su auge, el plurilingüismo sigue siendo una cuestión política candente en Suiza, como lo demuestra la larga lucha de supervivencia del romanche o las controversias que genera la introducción del inglés, en vez del francés, en los primeros niveles escolares. Sin embargo, la promoción de la lenguas nacionales, en particular el italiano y el romanche como idiomas minoritarios, está consagrada en la Constitución Federal. “En materia de política lingüística y a nivel legal hemos realizado importantes avances”, afirma Coray, “pero la práctica todavía deja bastante que desear”. Por ejemplo, en la Administración Federal, continúa Coray, los empleados de habla alemana están sobrerrepresentados en casi dos tercios de las oficinas públicas, mientras que las minorías lingüísticas están subrepresentadas, como lo reveló una investigación realizada en 2020 por el Centro para la Democracia de Aarau.

Renata Coray

Un problema similar existe en los Grisones, comenta Coray. En este cantón, el único que posee tres idiomas oficiales (alemán, romanche e italiano), el alemán continúa predominando claramente en la administración. ¿Tiene realmente sentido promover el romanche, cuando solo el 0,5 por ciento de quienes residen permanentemente en este cantón afirman tenerlo como lengua principal y solo el 0,9 por ciento lo usan con frecuencia, sobre todo si se toma en cuenta que casi todos ellos dominan también el alemán? “Es cierto que mi abuela formaba parte de la última generación que solo hablaba romanche”, añade Coray; “pero la promoción de la diversidad lingüística es importante para la cohesión de nuestro país y es una de sus características”. Además, la riqueza lingüística conlleva, al parecer, ciertas ventajas económicas: el 9 por ciento del producto interno bruto suizo se deriva del plurilingüismo, como descubrieron en 2008 investigadores de la Universidad de Ginebra. Actualmente hay un nuevo estudio en curso, ya que este porcentaje podría haber aumentado en los últimos años.

“En materia de política lingüística  y a nivel legal hemos realizado importantes avances para promover las lenguas nacionales, pero la práctica aún deja bastante que desear.”

Renata Coray

Motivando a los jóvenes

La grisona Naomi Arpagaus, de 21 años, también valora la pluralidad lingüística. Naomi creció hablando romanche y alemán suizo, aprendió inglés e italiano en la escuela, se especializó en español en la secundaria y actualmente asiste a clases de francés. “Dado que ahora vivo en Berna por mis estudios, en mi día a día uso sobre todo el alemán; pero tengo mucho contacto con amigos que hablan romanche”.Naomi valora mucho la conservación de este idioma: como Presidenta de la Federación de Juventudes Romanches GiuRu, es ferviente promotora de las regiones lingüísticas grisonas y de la interconexión de los cinco dialectos romanches: sursilvano, sutsilvano, surmirano, puter y vallader.

Naomi Arpagaus

“Organizamos conciertos y juegos en romanche, tenemos una columna en el diario grisón La Quotidiana y colaboramos con otras minorías lingüísticas europeas”, explica Naomi Arpagaus, no sin agregar que existe gran interés por parte de la generación joven: “Muchos consideran que dominar el romanche es una ventaja: facilita el acceso a otras lenguas latinas, como el francés, el español o el portugués y es casi como un idioma secreto”. Pero, ¿usan los jóvenes en las redes sociales más el alemán o el romanche? Naomi se ríe: “En mi generación usamos sobre todo el inglés”.

“Muchos consideran que el dominio del romanche es una ventaja: facilita el acceso a otras lenguas latinas, como el francés,  el español o el portugués.”

Naomi Arpagaus

Predomina el inglés

En realidad, el inglés se afianza cada vez más como quinto “idioma oficial”, si dejamos a un lado la situación particular del alemán estándar (véase el cuadro). El inglés es, con creces, el idioma no oficial de mayor difusión (45 por ciento), sobre todo en la generación joven: en 2019, casi el 75 por ciento de los jóvenes entre 15 y 24 años usaban regularmente el inglés. “Y eso es bueno”, asegura Verio Pini; “diría incluso que es esencial”. Pini es Presidente de la asociación Coscienza Svizzera, que aboga por la pluralidad lingüística. Una pluralidad que Pini vive en su vida diaria: creció en el Tesino, estudió en Lausana y en Berna, vive la mitad del tiempo en Berna y la otra mitad en el Tesino y usa en su día a día también francés, inglés y español, sobre todo para leer la prensa.

Verio Pini

No cabe duda de que el inglés posee actualmente gran importancia, subraya Verio Pini. “Sin embargo, ejerce mucha presión sobre las lenguas nacionales: no solo sobre el romanche y el italiano, lenguas minoritarias, sino también sobre el alemán en Ginebra o el francés en Zúrich”. Muchas veces las lenguas solo se promueven en su área de procedencia; pero actualmente, la movilidad y gran variedad cultural nos obligan a mirar más allá de las fronteras lingüísticas: “El italiano se habla más al norte de los Alpes que en el Tesino”, como lo reconoce el propio sector político: ya en su mensaje cultural para los años 2016-2020, el Consejo Federal se fijó el objetivo de promover la lengua y cultura italianas fuera de la Suiza italiana. Mientras tanto, el Parlamento promueve un enfoque más amplio y dinámico del plurilingüismo, con el afán de alentar la cohesión y la integración nacionales.

“El inglés ejerce mucha presión sobre las lenguas nacionales:  no solo sobre el romanche y el italiano, lenguas minoritarias, sino también sobre el alemán en Ginebra o el francés en Zúrich.”

Verio Pini

“La comunicación entre las distintas regiones lingüísticas sería sin duda más sencilla si todos hablaran inglés. Pero para la cohesión nacional y social no basta una comunicación simplificada”, asevera Verio Pini. “También hay que comprender la cultura de las otras regiones lingüísticas”. La población suiza parece estar bastante consciente de ello: según el estudio citado de la Oficina Federal de Estadística, el 84 por ciento de los suizos opinan que es importante para la cohesión de su país dominar varios idiomas nacionales.

No solo en la escuela se aprenden idiomas

Esta opinión la comparte también Philipp Alexander Weber: él creció en Winterthur, se desplazó a Friburgo para estudiar economía y, al principio, tuvo dificultades con el francés. “En el colegio me interesaban más las matemáticas”. Pero no tardó en comprobar que le era mucho más fácil aprender el idioma a través del uso que en los libros de gramática. Por eso fundó en 2007 la organización friLingue, que ofrece a los jóvenes estancias para aprender idiomas en Suiza. “Mi intención era tender puentes por encima de las barreras culturales”, explica Weber.

Actualmente, casi mil niños y jóvenes de entre 8 y 18 años de edad participan cada año en los campamentos lingüísticos de friLingue. Weber ha constatado un incremento del número de jóvenes procedentes de la Suiza Occidental: “Mientras que el francés —el idioma de la diplomacia— siempre ha ejercido atracción sobre los suizos de habla alemana, los suizos de habla francesa han tenido una relación más bien difícil con el alemán, empezando por el hecho de que aprenden alemán estándar en la escuela, mientras que en Berna, Zúrich y Basilea se hablan distintas variantes del alemán suizo”. Según Weber, después del Mundial de Fútbol de 2006 en Alemania, el alemán se volvió más atractivo para los suizos de habla francesa. En pocos años, Alemania se ha convertido para ellos en un destino popular. Y muchos desean pasar un año en Berlín o aprender alemán en la Suiza alemana.

Al mismo tiempo, varios cantones de Suiza Central y Oriental están restando valor al francés para dar preferencia al inglés en la escuela. En Uri y Appenzell Rodas Interiores, por ejemplo, no se enseña ya francés en la primaria; en Turgovia y Zúrich, ya no es requisito dominar el francés para pasar a la secundaria o al liceo. “Lo notamos también en las inscripciones a los campamentos lingüísticos”, señala Weber. Pero no solo en la escuela se aprenden idiomas: según el estudio de la Oficina Federal de Estadística, una persona de cada cinco estudia uno o varios idiomas a partir de los 25 años. El idioma más estudiado es el inglés.

Naturalmente ocurre también en friLingue que jóvenes de regiones lingüísticas distintas usan el inglés para comunicarse. Pero en opinión de Weber, esto no tiene mayor importancia: “No nos consideramos una escuela; lo que deseamos es despertar el interés por los idiomas”. En su vida cotidiana, el propio Weber usa no solo alemán y francés, sino también inglés y portugués. Vivió diez años en Brasil como suizo en el extranjero y tiene un hijo brasileño que habla alemán suizo. “Saber idiomas permite descubrir y comprender otras culturas y otras formas de pensar”, afirma. “Permite que se te abran nuevos horizontes”.

¿Alemán suizo o alemán estándar?

Algunos consideran el alemán suizo un dialecto, otros un auténtico idioma. Para Jürg Niederhauser, Presidente de la Asociación Suiza del Idioma Alemán (SVDS), se trata de una “cuestión ideológica”, que no puede resolverse a partir de criterios lingüísticos. Lo que sí está claro es que el alemán suizo que se usa en la vida cotidiana suele representar un obstáculo para quienes proceden de otras áreas lingüísticas o del extranjero. Además, se ha extendido en la actualidad el uso de los dialectos, ya que el habla se ha vuelto menos formal: “Hace 70 años, un acontecimiento deportivo se comentaba en la televisión suiza en alemán estándar; hoy en día, se comenta en dialecto”, explica Niederhauser. Esto dificulta la comprensión para quienes no hablan alemán suizo y, a la vez, hace que los alemanes suizos se sientan más cohibidos a la hora de hablar alemán estándar, puesto que esta modalidad se usa casi exclusivamente en contextos formales como, por ejemplo, en la escuela.

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