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  • Sociedad

El servicio alternativo está en pleno auge y el ejército sale trasquilado

22.05.2019 – Stéphane Herzog

Miles de reclutas prefieren ofrecer a la patria 368 días de trabajo comunitario antes que cumplir el servicio militar. El Consejo Federal pretende limitar esta opción, iniciada por jóvenes objetores de conciencia en los años setenta.

Actualmente, un joven que desea servir a su país “de otra forma que no sea vigilando un puente con un fusil”, como dice el joven objetor de conciencia Léo Tinguely, de 21 años, puede optar por un servicio alternativo. El país le exigirá entonces “demostrar a través de hechos” su deseo de objetar el servicio militar. En concreto, esto significa multiplicar por uno y medio los días debidos a la patria: 368 frente a los 245 previstos para los soldados.

Muchos suizos consideran que este trueque vale la pena. “Me encantó esta experiencia”, cuenta Samuel Christen, de 31 años, quien ha cumplido el servicio alternativo en una clínica de Noirmont (Jura). Su misión como técnico de servicio ha permitido a este mecánico polivalente, si no progresar en su oficio, por lo menos “ayudar a su país sin pagar el impuesto de exención del servicio militar”. A los 43 años, Milan*, alto funcionario del Estado de Ginebra, cursó en 1995 la escuela de reclutas en los tanques del cuartel militar de Thun, antes de cambiar al servicio alternativo (creado en 1996). “He visto las dos caras de la moneda y al menos no he traicionado a mi patria”, afirma este ex periodista nacido en la antigua Yugoslavia, quien declara haber sentido una profunda repulsa al uso de un arma. Durante un ejercicio de tiros, un cabo que evaluaba su mediocre rendimiento le pidió que imaginase que estaba disparando a un hombre de los Balcanes. “Le enseñé mi apellido en el uniforme”, recuerda Milan. El tiempo restante de su servicio, el joven universitario serviría en una ONG de defensa de los derechos humanos, para luego trabajar como Profesor de educación física en el centro de ocio juvenil del Estado.

La aptitud para el servicio militar como condición para el servicio alternativo

Desde 2009, los suizos que optan por esta vía no bélica ya no necesitan demostrar su rechazo al ejército ante una comisión. Sin embargo, deben ser aptos para el servicio militar y buscar su misión civil por su cuenta. Esto es lo que explica Léo Tinguely, estudiante de Sociología y Trabajo Social en Friburgo. Realizó su servicio alternativo en Tremplin, una fundación que apoya a personas toxicómanas. “El proceso de reclutamiento dura dos días. Nos hablan como si fuésemos idiotas y hay que pasar largos ratos de espera”, relata Léo, quien lamenta no haber recibido información alguna sobre el servicio alternativo durante el reclutamiento, en diciembre del 2016. Léo jamás fingió una enfermedad. Al final de estos dos días presentó su solicitud ante un oficial de alto rango que le comunicó su destino militar para febrero. Tuvo que darse prisa para tramitar la solicitud de servicio alternativo, que se debe cursar íntegramente a través de Internet. Léo comenzó su misión en Tremplin en octubre del 2017, para lo que cumplió 313 días de trabajo; aún le quedan cerca de 40 días para concluirla.

La mayor duración del servicio alternativo suele considerarse una contrariedad, al igual que los trámites para la solicitud; sin embargo, los objetores de conciencia, además del interés intrínseco que prestan a sus misiones, señalan las numerosas ventajas que tienen en comparación con el servicio militar. La primera es la posibilidad de volver a casa cada noche. La segunda tiene que ver con la remuneración de esta actividad, además de las indemnizaciones que reciben por parte del seguro de compensación por pérdidas de ingresos. Léo cobró 500 francos suplementarios de Tremplin, percibiendo un total de 2 300 francos mensuales: mejor que en el ejército. Otra ventaja es la expedición de un certificado de trabajo. “Pude hacer valer mi experiencia en la ONG donde realicé mi servicio alternativo”, relata Milan, lo cual no hubiese sido posible cumpliendo el servicio militar, aunque éste también puede abrir puertas en determinados casos.

El Consejo Federal quiere poner freno al servicio alternativo

El servicio alternativo satisface necesidades en el ámbito social, educativo y de la salud, y cada vez atrae a más jóvenes. Entre 2010 y 2017, el número de días laborados en el marco del servicio alternativo se duplicó con creces, pasando de 878 000 a 1,78 millones; en 2017 fueron aceptados 6 785 prestadores del servicio alternativo, y a finales del mismo año ya eran casi 48 000 los objetores de conciencia alistados. Alertado por semejante éxito, el Consejo Federal lanzó una ofensiva encaminada a disminuir el atractivo de esta opción. En particular, decidió arremeter contra los varones que ya han cumplido parte del servicio militar y desean abandonarlo. ¿Cuál es el objetivo de tales medidas? “Hacer respetar el principio según el cual no existe libre elección entre el servicio militar y el servicio alternativo [...]”, indica el Consejo Federal, lo cual es ambiguo porque lo que se toma en cuenta es la “prueba a través de los hechos”. El gobierno está muy preocupado, en particular, por la fuga de sus dirigentes y especialistas hacia el servicio no armado. Así, en el año 2018, 2 264 de las 6 205 admisiones correspondían a militares que habían finalizado su entrenamiento; entre éstos figuraban un total de 350 oficiales y suboficiales. El gobierno denuncia “una pérdida de conocimientos y de competencias en materia de conducta, así como la pérdida de habilidades técnicas [...]”.

La elección de la “puerta trasera” para evitar el ejército

Esta política ha sido objeto de numerosas críticas. El regidor municipal socialista de Lausana, Benoît Gaillard, quien fuera él mismo objetor de conciencia en 2004, denuncia la huida de reclutas por la “puerta trasera”. La tasa media de aptitud para el servicio militar varía entre el 83 % y el 55 %, dependiendo del cantón. “Actualmente, quienes se niegan a ingresar al ejército presentan un certificado más o menos serio que justifica su inutilidad para el servicio militar; sin embargo, se debería más bien fomentar la idea de servicio al país. De hecho, el Consejo Federal se encuentra bajo presión por parte de la derecha y no quiere dar la impresión de favorecer soluciones alternativas al servicio militar. Por lo tanto, prefiere tolerar la salida por la puerta trasera”. Asimismo, el regidor considera que este sistema excluye a las mujeres.

“La vocación del ejército suizo no es mala”, comenta Milan, quien estima que “éste debería cambiar de discurso para atraer a más jóvenes”. ¿Y la defensa del país en el caso de agresión? “Es algo totalmente ilusorio: sería lo mismo que enfrentarse con una navaja a potencias nucleares. Lo que más bien haría falta, sería que el ejército se dedicara a misiones de pacificación”, comenta el ex soldado.

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*Nombre ficticio.

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