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  • Literatura

Una novela antibélica escrita en el cuartel militar del General Guisan

13.01.2017 – Charles Linsmayer

Los infinitos arrozales y campos de cereales de la llanura del Po son el escenario de la novela de Orlando Spreng sobre el retorno al país: “Il reduce”, de 1941.

En 1936, un joven soldado regresa a Sesto Cremonese, su pueblo natal en la llanura del Po, tras haber combatido en Abisinia, en las filas de Mussolini. Rico está bronceado, pero su aspecto engaña: las atrocidades de las que también él se ha hecho cómplice, han perturbado interiormente a este hijo de campesinos, alejándolo de su vida anterior. Cuando busca consuelo con Daria, la mujer de Beduino, el marido engañado les pega una brutal paliza antes de desaparecer para siempre del pueblo. Pero Rico ya no soporta la vida civil del pueblo. Cuando regresa a África, puede contar con el apoyo de la joven Nera, que desde el principio le ha sido fiel.

Las descripciones del paisaje cremonés, con sus arrozales anegados, sus carreteras infinitas que atraviesan interminables campos, sus canales rectilíneos y sus inmensos e impenetrables maizales, confieren a la intriga un singular encanto.

Un empleado de correos con imaginación

Il reduce [El ex combatiente], la novela antibélica más sosegada y original de la literatura suiza, nació en 1940 en el cuartel del General Henri Guisan, cerca de Berna, y fue escrita con una máquina de escribir militar. Su autor, Orlando Spreng, nació el 30 de octubre de 1908 en Sesto Cremonese, pueblo en el que escenifica su novela, hijo de un maestro quesero bernés que había emigrado a Italia. En 1914 la familia se instaló en Suiza. Orlando era empleado de correos y consiguió finalmente un trabajo en la oficina Kornhaus de Berna. En 1939, su novela Il recluta Senzapace hizo furor. En esta obra Orlando Spreng retrata a un recluta tesinés bonachón, pero torpe, llamado Senzapace, algo parecido al buen soldado Shveik, que como una especie de papanatas de la compañía se convierte en objeto de burla de su tropa y termina por fascinar a toda Suiza. Pero la mejor obra de Spreng fue Il reduce, novela en la que expresa toda su nostalgia por la tierra donde pasó su juventud y que habría tenido buenas oportunidades de ser un éxito en la Italia del neorrealismo. Sin embargo, bajo Mussolini esta distinción tenía que reservarse para el “clásico” Francesco Chiesa, mientras que Spreng tuvo que conformarse con que su libro, atípico para la literatura suiza, fuera incluido en la colección Terra nostra de Guido Calgari, dedicada a las obras patrióticas, en tanto que su traducción al alemán por Jakob Bührer se integró a la edición Büchergilde Gutenberg, limitada a un número reducido de socios.

Cuando se abrieron de nuevo las fronteras, nadie se acordó de este suizo nostálgico de Italia y su último libro, la descarnada novela tesinesa Il Lago, en la que criticaba duramente a los “colonialistas” de la Suiza alemana, cayó en el olvido, antes de lograr que se publicara en la misma colección Terra nostra, en 1952. Pero ya dos años antes, el 27 de enero de 1950, Spreng había fallecido en el Ospedale italiano de Viganello, a los 41 años, víctima de ese derrame cerebral letal que presagiaba desde hacía años y que había tematizó en Il Lago.

Charles Linsmayer es especialista en Teoría de la Literatura y periodista

 

«“¿Me puedes decir, continuó el viejo, por qué empezó esa guerra? ¿todas las guerras? ¿por qué se mata, si tanto de un lado como de otro todos tenemos a una madre, una mujer, una familia? ¡No vale la pena derramar ni una gota de sangre por un pedazo de tierra!”

(Orlando Spreng: “Der Heimgekehrte”, editorial Huber, Frauenfeld, 1988, página 204)

 

Bibliografía: En alemán «Der Heimgekehrte» se puede encontrar en la traducción de Jakob Bührer con prólogo de Charles Linsmayer como tomo 2 de la edición «Reprinted by Huber».

La nueva serie: Reflejos del otro en uno mismo

En su nueva serie literaria, Charles Linsmayer presenta a autores(as) suizos(as) que plasman en sus obras impresiones de países y ciudades extranjeras, pintándolos ya sea como una patria perdida, un país de ensueño o un lugar exótico: desde la Indonesia descrita por Hamo Morgenthaler hasta el Nueva York de Daniel de Roulet, pasando por el idilio estival de Corinna Bille en Le Pradet, cerca de Toulon.

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