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  • Naturaleza y medioambiente

Un pueblo de montaña que no se rinde

05.08.2022 – THEODORA PETER

Los habitantes de Guttannen (Oberland bernés) siempre han estado acostumbrados a los inviernos rigurosos y las avalanchas de nieve. Con el cambio climático, ahora son los flujos de lodo los que suponen una nueva amenaza en verano. Sin embargo, quienes viven en este pueblo de montaña no tienen ninguna intención de rendirse.

“Se oyó un terrible estruendo y el suelo se cimbró: fue como un terremoto”: Edi Schläppi, hoy jubilado, estaba de servicio como inspector de carreteras cuando 500 000 metros cúbicos de grava y tierra se precipitaron por el desfiladero del Rotlouwi, el 22 de agosto de 2005. Había estado lloviendo intensamente, pero nadie contaba con una catástrofe de tal magnitud. Ni siquiera Schläppi: “Me faltan las palabras para describir lo que me tocó ver”.

“Se oyó un terrible estruendo y el suelo se cimbró: fue como un terremoto.”

Edi Schläppi

Edi Schläppi, hoy jubilado, estaba de servicio como inspector de carreteras cuando 500 000 metros cúbicos de grava y tierra se precipitaron por el desfiladero del Rotlouwi, el 22 de agosto de 2005.

Lo habían llamado para que inspeccionara la carretera cantonal que discurre por encima del pueblo. Un gigantesco alud de piedras y lodo había rodado varios cientos de metros por el valle y la carretera. El Aar se había convertido en un lago y el río se estaba abriendo paso... ¡a través del pueblo! El suelo de la iglesia quedó cubierto por un metro de agua. Hoy día, 17 años después, una marca y una placa con la leyenda “Die Aare kommt” [“Viene el Aar”] nos recuerdan lo que ocurrió ese día. En la actualidad, la iglesia del pueblo es una de las 28 estaciones del sendero temático “Das Wetter und wir” [“El estado del tiempo y nosotros”]. Inaugurado en 2021, el sendero comienza frente a la casa parroquial y recorre casi tres kilómetros en torno a Guttannen. Los paneles informativos incluyen un código QR para descargar ficheros de audio. Estos permiten escuchar a los vecinos –entre ellos, a Edi Schläppi– que relatan sus experiencias personales con los fenómenos naturales y el clima: las avalanchas invernales, los flujos de lodo en verano y el föhn,ese viento que sopla desde el puerto de Grimsel durante más de cien días al año.

Se derrite el permafrost

El sendero temático también pasa por debajo del Rotlouwi. Desde el gran flujo de lodo de 2005, el flanco de la montaña ha estado en movimiento y es motivo de constante inquietud. Esto se debe, entre otras causas, al aumento de las temperaturas, que no solo aceleran el retroceso de los glaciares, sino que también derriten el permafrost de las altas montañas. Las regiones montañosas suizas se ven especialmente afectadas por el cambio climático: en ellas, la temperatura media ha aumentado unos dos grados centígrados desde la época preindustrial, es decir, casi el doble de la media mundial.

Desde 2009, el cauce del Aar se va llenando cada vez más con la grava procedente de los flujos de lodo. Esto aumenta el riesgo de inundación en el caserío de Boden, que se aprecia en la parte inferior derecha de la imagen. Imagen de archivo: Grimselfoto.ch

Las consecuencias concretas para Guttannen se advierten claramente si se realiza una perforación cerca del glaciar Homad, a 2 500 metros de altitud. Cuanto más calor hace, más gruesa es la capa superior de permafrost que se está descongelando. Como resultado, el subsuelo rocoso pierde estabilidad y las paredes comienzan a deslizarse. Estas mediciones sirven, entre otras cosas, para avisar con antelación sobre inminentes desprendimientos de rocas.

Al otro lado del valle, el Spreitgraben también se halla bajo observación. Desde 2009 se han venido produciendo en el Ritzlihorn, a la sombra del cual se encuentra este desfiladero, una serie de desprendimientos de rocas con aludes de piedra y grava, que han llenado el lecho del río Aar. Aumentó así el riesgo de que el caserío de Boden fuera arrollado por nuevos aludes. Sus treinta habitantes incluso temieron verse obligados a abandonar sus casas para siempre, aunque a fin de cuentas no fue necesario reubicarlos. En 2014, los expertos estimaron baja la probabilidad de una amenaza para los siguientes veinticinco años. En cambio, algunas casas tuvieron que ser abandonadas por estar demasiado cerca de la zona de peligro.

Guttannen es mucho más que un “área de catástrofe”

Werner Schläppi-Maurer, carpintero del pueblo, es también su alcalde desde 2019. “Los fenómenos naturales unen a los habitantes del pueblo”, afirma Schläppi-Maurer, quien habla deliberadamente de “fenómenos” y no de “peligros”. “Aquí convivimos con la madre naturaleza y sus fuerzas”, afirma este hombre de 61 años que está comprometido con el desarrollo sostenible de su municipio de 260 almas. Le molesta que los titulares solo se refieran a Guttannen como un “área de catástrofe”. “Nosotros no vemos solo los riesgos, sino también las oportunidades”.

“Aquí convivimos con la madre naturaleza y sus fuerzas.”

Werner Schläppi-Maurer

Alcalde desde 2019

“Los fenómenos naturales unen a los habitantes del pueblo” Werner Schläppi-Maurer, Alcalde de Guttannen

Schläppi-Maurer también preside la asociación “Guttannen bewegt” ["Gutannen en movimiento"] que, en su afán por brindar un futuro digno al pueblo, lucha por reforzar su atractivo e impulsar el turismo ecológico. El sendero temático “Das Wetter und wir” es tan solo uno de sus recientes proyectos. Otro es la “ecocápsula”, en la que se puede pernoctar en los meses de verano. Esta minicasa ecológica situada en el centro del pueblo es autosuficiente y no emite CO2: cuenta con paneles solares incorporados y un generador eólico que producen la energía necesaria para la electricidad, la calefacción, la ventilación y el tratamiento del agua de lluvia.

El invierno pasado, Guttannen construyó una estupa de hielo, en el marco de un proyecto de investigación patrocinado por la Universidad de Friburgo. La idea de construir un cono artificial de hielo para usarlo como depósito de agua durante los veranos secos proviene de la región de Ladakh, en el norte de la India, donde es cada vez más crítica la falta de precipitaciones. La “estupa de hielo” de Guttanner sirvió a los investigadores para estudiar los procesos de congelación y derretimiento. Los conocimientos así obtenidos ayudarán a los afectados del Himalaya a perfeccionar sus estrategias de adaptación.

Detener la migración

Con ese mismo afán, Guttannen y la región de Grimsel cuentan desde 2016 con una “Estrategia de adaptación al clima”, un documento que abarca una amplia gama de campos de acción: desde la protección contra los riesgos naturales hasta la ordenación territorial, pasando por el desarrollo social y económico.

Además del cambio climático, este pueblo de montaña tiene que lidiar también con las consecuencias del éxodo y del envejecimiento de su población. “Nos falta la generación de 30 a 45 años”, lamenta Werner Schläppi-Maurer. Como se registran cada vez menos nacimientos, en 2019 el cantón de Berna quiso cerrar la escuela. Desde entonces, para que los niños puedan seguir asistiendo a la escuela del pueblo desde el primero hasta el sexto grado, el municipio la financia con sus propios recursos.

Con el afán de ofrecer viviendas tanto a los recién llegados como a quienes regresan a instalarse en el pueblo, el ayuntamiento adquirió las casas vacías en las que antes vivían los empleados de las centrales eléctricas de Oberhasli. El alcalde ya puede dar parte de un primer éxito: una nueva familia se ha instalado en el pueblo. Una buena noticia para quienes moran allí desde siempre, como Edi Schläppi. Para él, dejar Guttannen es inconcebible: “Guttannen es mi tierra”.

Nueva ley de protección climática

Un año tras el rechazo de la ley sobre el CO2 en la votación popular, el Parlamento suizo intenta de nuevo alcanzar los objetivos del Acuerdo de París. En junio, el Consejo Nacional presentó una ley de protección climática que apunta a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al “cero neto” para 2050. El Consejo de los Estados examinará el proyecto de ley en septiembre.

Este proyecto plantea objetivos por etapas, a la vez concretos y vinculantes, para la industria, el transporte y la construcción. Asimismo, para que en un futuro las fábricas, calefacciones y automóviles emitan menos o ningún gas de efecto invernadero, prevé dos paquetes financieros: uno de 2 000 millones de francos suizos para la sustitución de los sistemas de calefacción de gas y petróleo; y otro, de 1 200 millones de francos, para promover tecnologías ecológicas en la industria.

El proyecto de ley es la respuesta del Parlamento a la Iniciativa por los glaciares, presentada en 2019, que exige un balance climático neutral para la Suiza del año 2050, fecha en que deberán prohibirse los combustibles fósiles como el petróleo, el gas, la gasolina, el gasóleo y el carbón. El comité de la iniciativa —entre cuyos miembros figura el biofísico y premio Nobel Jacques Dubochet— está dispuesto a retirar la petición para que la ley climática entre rápidamente en vigor. Pero con una condición: que el Consejo de los Estados no suavice el proyecto de ley.

La UDC, que aboga por la protección “voluntaria” del clima, se opone a cualquier regulación estricta. Por lo tanto, es probable que sea el electorado el que tenga la última palabra.

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