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  • Política

Temas principales del año electoral dominados por la UDC

11.12.2014 – Jürg Müller

La relación de Suiza con la UE, ahora compleja, y la migración son los temas principales de los próximos meses y marcarán asimismo la campaña electoral de 2015. Una mirada al punto de partida de los partidos.

Dos presidentes de partidos intentaron a finales del verano de 2014 hacer una comparación con los nazis. El primero fue Martin Landolt, Jefe del Partido Burgués Democrático (PBD), quien preguntó: “¿Qué grado de fascismo debe alcanzar una política para que todos noten que apesta?” Se refería a la política de la Unión Democrática de Centro (UDC), de la que el PBD se escindió en 2008. Poco después, el Presidente del Partido Socialdemócrata (PS), Christian Levrat, reiteró: “La política de la UDC en los últimos meses presenta claras tendencias fascistoides”. No se trata del hecho de que tales comparaciones suelen ser claramente exageradas o totalmente erróneas. La cruda retórica es, no obstante, un claro indicio del tensísimo clima político imperante ya un año antes de las elecciones federales del 18 de octubre de 2015.

Y el hecho de que los más diversos partidos usen artillería pesada contra la UDC tiene claras explicaciones, dado que los temas dominantes de la campaña electoral de 2015 serán muy probablemente los principales de la UDC: Europa, la migración, la política de extranjería y el rechazo de todo lo “extranjero”. E independientemente de cómo se desarrollen las relaciones de Suiza con la UE desde la aprobación de la iniciativa contra la inmigración masiva, el 9 de febrero de 2014, la UDC protagoniza dicho debate.

Todos los demás tienen un problema

Así pues, la UDC comienza la campaña electoral de 2015 con una ventaja inestimable: no tiene que “inventarse” sus temas para la campaña electoral; ya están ahí desde hace mucho tiempo y además preocupan de verdad a la gente. Según el barómetro electoral de la SSR (Sociedad Suiza de Radiodifusión y Televisión) de octubre de 2014, los temas más candentes para los electores son los relacionados con la inmigración, y se cree que la UDC puede solucionarlos. Si bien este partido perdió más de dos puntos porcentuales en las elecciones de 2011, entretanto avanza muy deprisa: en 14 de 19 votaciones cantonales ha ganado cupos electorales. Si esta historia de éxitos proseguirá en las elecciones federales depende en gran medida del desarrollo de la política europea y de emigración. Según el mencionado barómetro electoral, los electores prefieren mantener los acuerdos bilaterales con la UE que aplicar la iniciativa contra la inmigración masiva. Y si tuvieran que decidirse, un 58% optaría por los acuerdos con la UE. Con la aplicación de la iniciativa se sabe que peligra el acuerdo sobre la libre circulación de personas, y con ello los acuerdos bilaterales. Está por ver si esta actitud de la UDC frente a los acuerdos bilaterales resulta desfavorable y en qué medida.

El confortable punto de partida de la UDC en cuanto a la temática es problemático para los otros partidos. Tendrán grandes dificultades para plantear otros temas, a menos que en el año electoral surjan imprevistos: en 2011, la catástrofe nuclear de Fukushima, en la primavera del año electoral, catapultó la energía al rango de tema principal. No obstante, es más probable que todos los partidos busquen respuestas propias a las preguntas de la UE y la inmigración, y así entrarán automáticamente en el campo de juego de la UDC. A su vez, en este asunto, ésta se puede desvincular claramente no sólo de los partidos de izquierda, sino de los otros partidos conservadores, ya que éstos quieren salvar las relaciones con la UE y los acuerdos bilaterales, es decir que persiguen una meta abiertamente cuestionada por la UDC.

En vista del extendido escepticismo frente a la UE, puede que el PS, que tiende a ser favorable a la UE, tenga muchas más dificultades con la inmigración y la relación con la UE. Por eso se concentra en su tema político principal, la justicia social, donde según el barómetro electoral también puede ganar puntos. Con iniciativas en parte espectaculares siempre está en boga, pero los tres últimos referendos  – el 1:12; el del salario mínimo, y el del seguro de enfermedad unitario – fracasaron. El compromiso contra la tributación a tanto alzado para extranjeros adinerados y en favor de la introducción de un impuesto de sucesiones está en la línea del lema del partido: “Para todos en vez de para pocos”. En las elecciones de 2011, el PS ganó tres escaños en el Consejo Nacional gracias al sistema de representación proporcional, pese a un ligero retroceso de electores de 0,8 puntos porcentuales. Defender estos escaños sin aumentar significativamente los votos es casi imposible. Aun así, el balance de las elecciones cantonales desde 2011 parece prometedor: el PS ha aumentado su cupo electoral en 12 de 19 cantones.

Desfallecen los partidos tradicionales

La salud política de los otros dos partidos conservadores, antes fuertes, los liberales (PLR) y el Partido Demócrata Cristiano (PDC) es inferior a la media. Ambos perdieron electores en las elecciones de 2011. En las elecciones cantonales, el balance de los últimos años es ambivalente para el PLR, y muy negativo para el PDC. El PLR, como partido cercano a círculos económicos, sufre las consecuencias políticas de la crisis financiera y bancaria. Por mucho que la cúpula del partido se esfuerce en distanciarse de los excesos salariales y de gratificaciones y se comporte menos como un mero representante de los intereses de la economía, la vapuleada reputación de ciertos sectores de la economía repercute en el partido. El liberalismo cercano al pueblo, personificado en la figura del jefe del partido, Philipp Müller, goza no obstante de una creciente simpatía. Sobre todo en la política europea se atribuye a este partido una gran competencia, en gran medida gracias al trabajo del liberal Didier Burkhalter, Presidente de la Confederación y Ministro de Asuntos Exteriores.

Otros problemas de especial envergadura son los del PDC. En las elecciones de 2011 perdió más de dos puntos porcentuales, y en muchos cantones se observa una espiral de retroceso similar. Y si bien el PDC intenta incansablemente ganar posiciones como clásico partido político de centro, indispensable como mediador entre los polos opuestos para salvar la cultura política de Suiza, a menudo es difícil prever la actitud del PDC ante cuestiones políticas concretas: tan pronto pacta con la izquierda como con la derecha. Y esto se puede interpretar positivamente como una virtud de la real disponibilidad al compromiso, pero para el electorado el perfil del PDC no está claro en muchos aspectos. A esto hay que añadir que la diversidad dentro del partido entre los círculos sociales, los cercanos a la economía y los conservadores-rurales es muy acusada. En la legislatura anterior a 2011, el PDC colaboró estrechamente con el Partido Verde Liberal (PVL) y el Partido Evangélico (PEV), después de las elecciones, con el PBD. También esto indica una flexibilidad quizá excesiva del PDC – o también un bien desarrollado instinto de poder. Y es que, con la Ministra de Finanzas Eveline Widmer-Schlumpf al menos el pequeño partido PBD aporta a esta comunidad establecida con un fin, un escaño en el Consejo Federal. 

“Nuevo centro” fragmentado

El propio PBD, que desde la escisión de la UDC se ve como el nuevo partido de centro, no tiene un fundamento sólido. Así, en marzo de este año sufrió en el cantón de Berna, uno de sus importantes puntos de apoyo, una enorme caída durante las elecciones. También en este caso el diagnóstico se resumen en una falta de perfil propio.

Esto no rige para el PVL, también un partido de centro relativamente joven, que no sólo es uno de los vencedores de las últimas elecciones federales, sino que desde entonces ha ganado electores en casi todas las elecciones cantonales. Su conexión entre el liberalismo y la ecología hace de este partido  una alternativa atractiva para muchos. Su credo en pro de una política energética y medioambiental sostenible y una política social y económica liberal toca la fibra sensible de nuestros tiempos. 

Los verdes “originales”, es decir el Partido Ecologista (PES), no se han recuperado totalmente de la derrota electoral en 2011. Sus temas principales quedan siempre desplazados por la omnipresente política europea y de migración.

Jürg Müller es redactor de “panorama suizo”

¿Nueva fórmula para el Consejo Federal?

También en las elecciones parlamentarias se trata indirectamente de las elecciones que tienen lugar poco después para renovar totalmente la composición del Consejo Federal. La composición actual (2 PS, 2 PLR, 1 PDC, 1 UDC, 1 PBD) no está en absoluto garantizada para 2015, aunque ningún consejero federal ha anunciado su dimisión. Y al menos esto conducirá a un animado debate sobre cómo ilustrar la voluntad del electorado en la máxima autoridad del Estado federal. En realidad, la UDC tiene derecho a un segundo escaño, como principal grupo parlamentario. Si en las elecciones no se queda atrás, o incluso si gana electores, el Parlamento ya no podrá ignorar su derecho. En este caso, es el escaño del pequeño partido PBD el que estaría en el punto de mira, o bien uno de los dos del PLR. Pero también se sabe que las elecciones federales siempre arrojan resultados sorprendentes.

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