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  • Editorial

¿Puede equivocarse también el pueblo?

11.12.2014 – Barbara Engel

Desde el sí de los votantes a la iniciativa contra la inmigración masiva del pasado febrero, el comportamiento de nuestro Gobierno, del Parlamento, de los partidos políticos y de numerosos expertos produce vértigo. Los debates giran en torno a la siguiente pregunta: ¿Cómo aplicar la iniciativa contra la inmigración masiva sin que por ello la economía y la reputación de Suiza sufran daños considerables? Según los ganadores del referéndum del 9 de febrero, la única posibilidad es aplicarla “consecuentemente”. Y opinan que, procediendo hábilmente, la UE se someterá a las imposiciones de Suiza. Muchos dicen que la iniciativa no debe aplicarse consecuentemente sino “inteligentemente” – sobre todo los centristas. No obstante, nadie aclara lo que quieren decir concretamente con “inteligentemente”. Al parecer, aquí nos nutrimos de la esperanza. Y finalmente hay un grupo que aparenta estar convencido de que la iniciativa de la UDC no puede aplicarse sin rescindir los acuerdos bilaterales con la UE. En este caso quedarían claras dos cosas: la rescisión sería extremadamente onerosa para Suiza y sería el pueblo quien tendría que zanjar.

En 1835, el filósofo político francés Alexis de Tocqueville advirtió en su análisis de la democracia americana sobre los peligros de la “tiranía de la mayoría”. El panorama político y electoral de Suiza se asemeja cada vez más a una tiranía de la minoría. Y es que, observando la participación electoral, la mayoría en las urnas no representa ni mucho menos a la mayoría del pueblo. 

Según los resultados de un sondeo realizado en septiembre por el instituto de investigación bernés GfS, un 58 % de los suizos dan preferencia a los acuerdos bilaterales frente a la aplicación de la iniciativa contra la inmigración masiva. Este resultado hace suponer que una mayoría no había comprendido en realidad las repercusiones de aquella decisión. De ello también se deduce que en una campaña electoral un partido puede instrumentalizar la democracia si dispone de mucho dinero, así como de un equipo y redes que funcionan a la perfección. 

Lo que es seguro es que Suiza será el escenario de otra campaña electoral con el mismo patrón. Se trata de la iniciativa popular “El derecho suizo tiene prioridad frente al derecho extranjero”, acordada por los delegados de la UDC el 25 de octubre. Su meta es privilegiar el derecho nacional frente al internacional y esquivar el Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales. 

Con ello también queda claro que el posicionamiento de Suiza en Europa y en la comunidad internacional será el tema central en el año electoral 2015. Queda pendiente la pregunta de si Suiza es un caso especial y merece un trato especial, dada su extremada singularidad, y si las decisiones populares siempre son sensatas. ¿No se equivoca nunca el pueblo?  

A partir de la página 12 encontrará un fundado panorama del año electoral con los temas principales y las posiciones de los partidos.

Barbara Engel

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