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  • Política

Plan de emergencia para la política europea

04.11.2015 – Jürg Müller

La iniciativa popular “Salgamos del callejón sin salida” (Rasa) ha logrado reunir las firmas necesarias. Se aspira a que sea “una especie de seguro”, si la aplicación de la Iniciativa contra la Inmigración Masiva es incompatible con la UE.

Prácticamente nadie pensó que lo lograrían; sin embargo, a mediados de agosto, unos 9 meses antes de la fecha límite para la recolección de firmas, los iniciadores de “Salgamos del callejón sin salida” comunicaron que habían alcanzado su meta: recoger las 100.000 firmas necesarias. Se trata de un logro notable, considerando que esta iniciativa popular reivindica la anulación del “Sí” a la Iniciativa contra la Inmigración Masiva lanzada por la UDC y aprobada el 9 de febrero de 2014. Dicho de otro modo, exige que el artículo según el cual Suiza debería controlar la inmigración por sí misma, introduciendo cupos y fijando cuotas máximas, sea borrado de la Constitución Federal. Nunca ha habido un referéndum de este tipo.

Con el éxito de la Iniciativa Rasa, el debate sobre la política suiza de inmigración y la relativa a Europa cuenta con una nueva y relevante faceta. Y es que los iniciadores prometen nada más y nada menos que eso, “un camino para salir del callejón sin salida”. Al mismo tiempo se muestran flexibles: ya durante la recolección de firmas no descartaban la posibilidad de retirase de la iniciativa. Designan la petición como “una especie de seguro” o como un “plan B”: “Si el Consejo Federal y el Parlamento presentan una solución mejor para aplicar la Iniciativa contra la Inmigración Masiva, sin poner en peligro los acuerdos bilaterales, retiraremos nuestra iniciativa”, dice Thomas Geiser, una de las cabezas pensantes de la Rasa. Geiser es catedrático de Derecho Privado y Derecho Mercantil en la Universidad de San Gall.

Pero de momento no se atisba ninguna solución semejante. La UE no parece dispuesta a atenuar para Suiza las condiciones del principio de la libre circulación de personas. El Consejo Federal ha nombrado, en la persona del Secretario de Estado Jacques de Watteville, un Jefe de Negociaciones (véase el retrato en la página 17) y ha definido los parámetros fundamentales de su política: mantener los acuerdos bilaterales y el convenio sobre la libertad de circulación de personas, pero negociando con la UE sobre una adaptación del contrato que corresponda a los principios constitucionales.

¿Es antidemocrática la iniciativa?

¿Pero qué pasará si fracasa? ¿Si Suiza sólo puede elegir entre una aplicación consecuente de la Iniciativa contra la Inmigración Masiva y la vía bilateral? ¿Saldremos efectivamente del callejón sin salida gracias a la Iniciativa Rasa? ¿O sencillamente es antidemocrática porque con ella se socava la voluntad del pueblo? No, opina el politólogo Georg Lutz. Cuando la mayoría es tan escasa como en el caso de la Iniciativa contra la Inmigración Masiva, puede ser muy acertado volver a consultar al pueblo si la situación de partida ha cambiado, dijo en la Televisión Suiza SRF. Además, en una democracia directa, hacer varias consultas sobre el mismo tema no es nada nuevo. Ya se hizo, por ejemplo, en el caso del sufragio femenino o la introducción de la representación proporcional en el Consejo Nacional.

Actualmente es casi imposible especular sobre las posibilidades de la Iniciativa Rasa. Thomas Geiser se muestra optimista: “Resultó muy fácil recoger firmas, lo cual es un indicador del sentir del pueblo.” Pero a la hora de recoger firmas, los iniciadores se concentraron sobre todo en la Suiza francesa y los centros urbanos de la Suiza alemana, donde la Iniciativa contra la Inmigración Masiva fue rechazada por una mayoría. Ahí radica uno de los puntos débiles de la misma: será difícil alcanzar la mayoría de los cantones, que se requiere en una iniciativa popular. Además, no hay asociaciones ni partidos importantes que la apoyen. El comité de la iniciativa es secundado casi exclusivamente por 400 particulares, entre los que hay nombres conocidos como los artistas Pipilotti Rist, Gardy Hutter y Dimitri, el futbolista Andy Egli, el ex Presidente del Tribunal Supremo, Giusep Nay, los catedráticos Georg Kreis (historiador) y Andreas Auer (especialista en Derecho Público). No hay ningún político conocido que la respalde.

“Un empeño muy arriesgado”

No obstante, según se desarrollen los acontecimientos, la Iniciativa Rasa podría contar con más adeptos. Regula Rytz, Copresidenta de los Verdes, califica el referéndum como una “importante red de seguridad” si “se rompen todas las demás cuerdas”. El Presidente del PS, Christian Levrat, expresa su opinión de manera similar, pero opina que apoyar la iniciativa es “una misión suicida, porque hay un riesgo muy elevado de que perdamos esta votación”. La Consejera Nacional Christa Markwalder, liberal especializada en política exterior y conocida como Euro-Turbo dio en el clavo cuando dijo al “Berner Zeitung”: “Me parece bien que un comité de ciudadanos haya lanzado una iniciativa así; pero también es verdad que se trata de un empeño muy arriesgado, porque si los electores rechazan este referéndum, en vez de solucionar el problema lo habremos confirmado.”

Jürg Müller Es Redactor De “Panorama Suizo”

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