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Muy a su pesar, Suiza acepta aumentar su densidad urbana

21.09.2018 – Stéphane Herzog

La revisión de la ley de planificación territorial ha supuesto un freno al crecimiento urbano desordenado, obligando a las colectividades a densificar las áreas construidas. Sin embargo, la aplicación de esta política ha suscitado mucha oposición.

Construir en la ciudad y en sus cercanías, en cualquier sitio donde quede espacio por aprovechar, para frenar el crecimiento urbano desordenado que absorbe 1,2 metros cuadrados de terreno agrícola por segundo; además, reducir las zonas edificables demasiado extensas: tal es el concepto que han aceptado los suizos a través de su apoyo a la nueva Ley de Planificación Territorial (LPT), en vigor desde el mes de mayo de 2014. En un país que ha adoptado muy tarde (a finales de los años sesenta) los instrumentos legales para delimitar las zonas agrícolas con respecto a las zonas edificables, esta nueva ley establece auténticas barreras contra un consumo exponencial de tierras. “La LPT ha introducido una moratoria de cinco años que prohíbe a los municipios delimitar nuevas zonas edificables, a menos que éstas se compensen con zonas agrícolas, con la obligación para los cantones de presentar a la Confederación un plan director dentro de este plazo. Este freno surtirá efecto”, subraya Christa Perregaux DuPasquier, Vicedirectora de la Asociación para la Planificación Territorial, EspaceSuisse.

Entre 1985 y 2009, las superficies destinadas a vivienda e infraestructura crecieron en un 23,4%, en un territorio donde éstas representan un 7,5%. Este proceso afectó principalmente a los cinturones periféricos y a las regiones metropolitanas. ¿Puede afirmarse que Suiza es un país denso? “Es difícil contestar”, señala el urbanista y arquitecto Jérôme Chenal, quien dirige la Comunidad de Estudios para la Planificación Territorial (CEAT, por sus siglas en francés) de la Escuela Politécnica Federal de Lausana. En su opinión, “un viaje por la Meseta suiza revela una densidad que se mantiene aceptable, y el país sigue contando con un importante potencial de densificación, particularmente en las ciudades que presentan una baja densidad”.

¿Nuevas viviendas? Sí, pero no aquí en mi barrio

Creada en 1943 para proteger los espacios naturales, la asociación EspaceSuisse recibió por parte de la Confederación el encargo de apoyar a los municipios y a los cantones en la aplicación de las medidas de densificación urbana promovidas por la LPT. Porque existen grandes necesidades en este campo: aunque la idea de salvaguardar los espacios agrícolas y naturales ha sido aceptada por los suizos, el concepto de densificación suele asustarlos. ¿Algún ejemplo reciente? Un proyecto de 268 viviendas en la región ginebrina de Chêne-Bougeries fue rechazado en marzo mediante un referendo, a pesar de la voluntad del municipio y del cantón y aunque sólo presentaba una densidad moderada, con un índice de uso del suelo de 0.9 (véase el cuadro de texto adjunto). ¿Rechazar viviendas para proteger una superficie hortícola, en un cantón en el que existe una enorme necesidad de apartamentos? La reacción puede parecer egoísta. “No podemos reprochárselo a los habitantes de este municipio, afirma Jérôme Chenal. Los vecinos consideraron que este proyecto iba a alterar profundamente su barrio, en el que se encuentran a gusto tal y como está”.

Sin embargo, esta reacción de rechazo no corresponde a una actitud generalizada, ya que por las mismas fechas los ginebrinos aprobaron mediante votación municipal dos proyectos que sumaban un total de 600 viviendas: uno en el municipio suburbano de Bernex y el otro en el corazón del barrio urbano de Petit-Saconnex. Este voto refleja otro deseo de los suizos: “vivir cerca de su trabajo y contar con todos los servicio de proximidad”, indica el director del CEAT.

“Suiza sigue siendo un país antiurbano”

Esta desconfianza hacia la ciudad corresponde a un sentimiento enraizado en los suizos, quienes siguen mostrándose “antiurbanos” y en los que prevalece el ideal de una mansión en la naturaleza”, subraya Nicolas Bassand, quien imparte clases de arquitectura en la Escuela Superior de Paisajismo, Ingeniería y Arquitectura de Ginebra (HEPIA). Sin embargo, existe una creciente demanda de espacio, recuerda la Vicedirectora de EspaceSuisse. “Por un lado, la población aumenta y, por otro, disminuye el número de familias numerosas. En 1930, la mitad de los hogares contaba con cinco personas o más, mientras que hoy, dos tercios cuentan con una o dos. Asimismo, la movilidad se dispara, lo que incrementa drásticamente la necesidad de terrenos con infraestructuras, sobre todo por el tiempo dedicado al ocio, el cual se ha duplicado entre 1984 y el año 2000, de modo que un 60% del tiempo de traslado se relaciona con estas actividades. El nivel de vida se ha elevado”, señala. De ahí la necesidad de densificar, pero conservando en todo momento la calidad de vida.

Las cooperativas de vivienda: alojamientos asequibles en el centro

Según Nicolas Bassand, las cooperativas de vivienda serían la mejor opción para crear alojamientos cerca del centro, asequibles para todos los niveles de ingresos. En concreto, cita el ecobarrio de Plaines-du-Loup, en Lausana, una zona periurbana que acogerá 11 000 habitantes y en cuya planificación participarán cooperativas. Sin embargo, el sistema de cooperativa, muy de moda en la Suiza alemana, necesita que las colectividades públicas mantengan el control de la propiedad. “En Plaines-du-Loup, el municipio de Lausana, el cual posee el suelo, edifica con calidad; pero si dejamos el terreno en manos privadas, la cosa cambia”, asegura Jérôme Chenal. El arquitecto y urbanista menciona como ejemplo el proyecto ginebrino Praille-Acacias-Vernets (PAV), que contempla la creación de 12 000 viviendas y 6 000 puestos de trabajo. Aunque se encuentra en manos públicas, esta zona se cedió a empresas privadas a muy largo plazo, por lo que suscita la codicia de promotores inmobiliarios que sólo anhelan construir el mayor número posible de condominios en cada piso.

Un riesgo: la densificación podría favorecer la gentrificación de los centros urbanos

De hecho, en tiempos pasados las colectividades públicas ya construyeron la ciudad dentro de la ciudad. Esto es lo que sucedió en la Ginebra de los años 1960 con los edificios de alquiler de los hermanos Honegger, que se construyeron en el barrio de la Jonction. “En Lausana, el municipio dice no poseer los medios; en realidad, el alquiler de viviendas permitiría obtener una plusvalía que podría redistribuirse”, opina Jérôme Chenal. En cambio, el Estado desarrolla transportes públicos eficientes. “Las colectividades ofrecen las infraestructuras que benefician al sector privado gracias al incremento del atractivo de las viviendas situadas cerca de las estaciones”, señala el Director del CEAT, citando como ejemplo el futuro M3 de Lausana.

A este respecto, el investigador señala la gentrificación, que sería uno de los mayores riesgos ligados a la densificación de las ciudades. “El Estado debe intervenir para construir viviendas de utilidad pública”, afirma Christa Perregaux DuPasquier.

El atlas  interactivo “Densidad de población” en el siguiente enlace

Aumentando la densidad de las zonas residenciales gracias a un hábil manejo de los códigos culturales

En Ginebra, la zona 5 -residencial- representa casi la mitad de la zona edificable del cantón, aunque sólo uno de cada diez ginebrinos vive en ella. El problema es que la construcción de viviendas más densas en estos espacios suscita una fuerte oposición. El propio concepto de densificación conlleva una imagen negativa, asociada a la delincuencia o la estandarización de la vivienda.

Pero los tiempos cambian, opina Nicolas Bassand. “Una parte de la población se ha despedido del modelo de la residencia con césped y setos de tuyas. Asimismo, la presión económica hará quizás que los propietarios de residencias acepten proyectos de viviendas en estas áreas, siempre y cuando se diseñen con mimo y de un modo que asocie propietarios y responsables del proyecto”.

El arquitecto cita el caso de unas viviendas construidas junto a una zona residencial, con lo que se logró más que duplicar la densidad –pasando de un índice de uso del suelo de 0.3 a 0.8-, “gracias a la integración de los códigos culturales de la zona residencial”. Nicolas Bassand menciona el conjunto Brüggliäcker, en Schwamendingen (ZH), y el de la carretera Jean-Jacques Rigaud, en Chêne-Bougeries (GE). “En Zúrich, les frontones del edificio (ordenados en forma de quincunce) se asemejan en tamaño a los de las residencias que se encuentran justo al lado. Atrás ha quedado la imagen de viviendas enjauladas y, al mismo tiempo, la densidad es mayor. Gracias a sabios arreglos, los arquitectos han jugado con el ambiente del jardín. Y, en Ginebra, los tejados de dos aguas y la fachada de madera del proyecto recuerdan a una arquitectura rural”.

Nicolas Bassand dedicó su doctorado al tema de la “profundidad” de la construcción. Este modo compacto de construir, inspirado en algunas construcciones medievales, se abandonó en el siglo XX, con lo que surgieron bloques de viviendas lineales y espaciados, acordes con las exigencias higienistas del urbanismo. Desde principios de siglo está de regreso en Suiza este concepto de profundidad, con construcciones más densas y anchas. El profesor de la HEPIA cita como ejemplo un inmueble del Schürliweg, en Affoltern (ZH), que presenta un espesor de 38 metros, o bien un bloque de edificios de 19 metros de profundidad, construido en el barrio de Hardturm, en Zurich-West, que integra apartamentos comunitarios de trece habitaciones.

Hormigón y personas por metro cuadrado: cómo se calcula la densidad

Los cálculos de la densidad pueden variar según los cantones, dependiendo, por ejemplo, de si éstos incluyen o no partes del subsuelo dentro de las superficies de referencia, comenta Nicolas Bassand. Los arquitectos utilizan varios índices, como el índice de uso del suelo (IUS), que calcula la superficie bruta construida con respecto a la parcela. La densidad (IUS) de un rascacielos puede ser 15, con 30 000 m2 de suelo en una parcela de 2 000 m2; una residencia con un IUS de 0.3 corresponde, por ejemplo, a un total de 300 m2 construidos en 1 000 m2 del terreno.

Existen otros índices de densidad, por ejemplo aquellos que se basan en la presencia humana por hectárea o kilómetro cuadrado. La ciudad de Ginebra es el municipio más denso de Suiza (con 12 800 habitantes por kilómetro cuadrado, frente a los 4 500 de Zúrich).

“La densidad es una noción contable”, señala Jérôme Chenal, quien aboga por un enfoque científico de esta cuestión, capaz de indicar si la densificación es o no es la mejor solución en un espacio determinado. Por ejemplo, según él, los inmuebles altos y poco espaciados no son óptimos para captar la energía solar. El Director del CEAT señala además que existe una cierta falta de preparación en Suiza en cuanto a la densificación de las ciudades, particularmente en lo que se refiere a la capacidad de los suelos construidos para absorber fuertes lluvias. A este respecto cita las graves inundaciones que tuvieron lugar en el mes de junio en Lausana. Otro punto que debe tomarse en cuenta es el de la contaminación, “ya que si alentamos a la gente a vivir en pleno centro, se verá sometida durante más tiempo a una atmósfera contaminada. Este es otro factor que debe considerarse cuando se habla de la densidad”, concluye el urbanista.

Ginebra, entre la espada y la pared: la apremiante necesidad de alojamientos vs. el miedo al hormigón

Construir allí donde sea posible o ahogarse bajo un intenso tráfico y no conseguir alojar a sus propios habitantes: tal es el dilema que vive Ginebra actualmente, cuya prioridad coincide con la de la LPT: densificar.

¿Cuál es el objetivo? Construir 2 500 viviendas cada año hasta 2030, con el fin de alojar a 100 000 personas. Se trata de recuperar el tiempo perdido en un cantón que crea empleos y atrae a nuevos trabajadores, a la vez que exporta parte de su población fuera de sus fronteras. Este mensaje de “sentido común” lo difunde urbi et orbi el Verde Antonio Hodgers, a quien acusan de querer cubrir la ciudad de hormigón.

El arquitecto-urbanista Jérôme Chenal considera que “Ginebra no tiene elección. Si quiere alojar a sus trabajadores, deberá encontrar el modo de utilizar su zona agrícola, puesto que el desarrollo de la zona residencial es demasiado difícil de gestionar y puede llevar 50 años”. Pero existe un problema: las “buenas tierras”, denominadas zonas de rotación de cultivos, están protegidas por la Confederación, y Ginebra está al límite de su capacidad. “El asunto ha llegado hasta Berna, que está estudiando la cuestión”, subraya Christa Perregaux DuPasquier, no sin reservas: “Si empezamos a utilizar las zonas de rotación de cultivos, corremos el riesgo de abrir la caja de Pandora y serán muchos los cantones que empiecen a solicitar derogaciones”.

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    Thomas 24.09.2018 At 09:04
    Etant genevois d'origine mais vivant à Singapour je connais bien ces discussions de densité urbaine, perte de patrimoine architectural, mode de vie etc.

    Une voie à explorer: plutôt que de construire 3 immeubles de 5-6 étages pourquoi ne pas en construire 1 ou 2 de 10-15 étages?

    Cela permettrait de préserver des espaces verts de même que des quartiers avec villas tout en densifiant les villes. Avec des façades vertes ou avec balcons, il est possible de faire des bâtiments élevés qui ne sont pas nécessairement horripilants. Cela permet aussi d'éviter d'avoir de trop nombreux vis-à-vis comme avec le modèle actuel de densification avec de trop nombreux immeubles de petite/moyenne taille.
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  • user
    Bertiz Benhamid 22.09.2018 At 16:22
    Agenda 21: How Smart Growth Strategies are used to control Human behavior within the human settlement.
    One of the goals of Agenda 21 is to re-wild over 50% ( plus an additional 10% for buffer zones around the re-wilded areas) Out of necessity, this will force the human population of the rural lands and into, using Agenda 21 language, "human settlements," Once there, the behavior of humans can be more easily monitored and controlled, thus creating, "sustainability." Tagged affordable housing, Agenda 21, Bike paths, Mass transit, one world governance, one world order, pack and stack housing, redistribution of wealth, smart meters, social justice, socialism, United Nation. urban growth boundary, urban civilization, vehicle mileage travel tax, vibrant communities, walkable communities. "End of Freedom and Welcome Slavery".
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  • user
    Michele 22.09.2018 At 13:46
    I have not lived in Switzerland since 1974. I see through this article, it is having the same density issues as here in the US. It is troubling, and heart breaking to see what was a country rich in it’s greenery, bucolic country sides and beauty, is now in danger and that not being able to develope on such land outside the city limits to create urban sprawl, is “a problem”. It should not be a “problem” but should be mandatory that the powers that be and urban developers try to protect what makes Switzerland so special. Urban density is a world issue that will eventually, if not arrested, take over and disturb quality of life. It is happening everywhere. I think it is good that families are taking responsibility to not have as many off spring as in the past but the issues that face the world and Switzerland are dire.and would take more that a couple of generations to fix. I can only hope that money does not become the deciding factor over the beauty and character of the Cities and out laying areas, and Switzerland can wisely move forward with “green” and density housing without destroying what is dear to not only it’s citizens but visitors as well.
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  • user
    heidi schlaepfer 22.09.2018 At 09:12
    A qui profite la surpopulation en Suisse ?
    En tous cas pas aux suisses moyens mais à des lobbies qui veulent gagner de plus en plus d'argent.
    Quand j'étais enfant, j'apprenais à l'école que la Suisse comptait env 6 millions d'habitants ou moins. Qu'en est-il aujourd'hui? La Suisse finira par être une énorme ville avec quelques montagnes peu habitées qui pointeront. Est-ce un gâchis ? A mon avis, oui.
    Devons-nous bientôt abriter une population africaine qui double en 20 ans ? Nous allons dans ce sens, hélas.
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    • user
      Elena LACROIX-JAEGGY 02.10.2018 At 17:30
      Il y a un impératif absolu si nous ne voulons pas connaître en Suisse les ravages sociaux des cités d'immigrés et leurs descendants : stopper toute immigration voire diminuer la population. Il suffit de faire un tour en France dans la couronne du Grand Paris pour se rendre compte des résultats catastrophiques de ce "melting pot" qui n'obéit plus à aucune règle.
      Accepter aussi de stabiliser le niveau de vie et cesser de consommer 3 planètes pour maintenir coûte que coûte des conditions insoutenables si nous voulons tant soit peu garder un bout de jardin. On constate déjà cette promiscuité en ville qui finira par disloquer la société.
      Sobriété, mesure, décroissance, des leitmotivs à se répéter quotidiennement.
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    • user
      Pascal 17.10.2018 At 11:27
      Merci pour votre commentaire qui est exactement l'expression de la triste verite .
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