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  • Cultura

Literatura suiza – Presentación en Leipzig

27.08.2014 – Barbara Engel

Este año, Suiza fue el país protagonista de la Feria del Libro de Leipzig, el mayor festival del libro del mundo, y su puesta en escena fue muy elogiada en todas partes, si bien tanto autores como políticos se vieron en la obligación de dar muchas explicaciones tras el referéndum del 9 de febrero.

El despliegue entre el 13 y el 16 de marzo en Leipzig fue impresionante:  participaron más de 80 autores de las cuatro regiones lingüísticas de Suiza, unas 70 editoriales, instituciones culturales como Pro Helvetia, una delegación de la Agencia de Imagen y Comunicación del Consejo Federal, la llamada “Presencia Suiza”, así como científicos, periodistas, además de Alain Berset, el consejero federal responsable de la cultura. Al conjunto se le llamó «Auftritt Schweiz» (Salida a escena de Suiza). Los organizadores de la Feria del Libro de Leipzig evitaron la expresión «país invitado», utilizada habitualmente en muchos sitios, ya que al fin y al cabo gran parte de los escritores suizos pertenecen al círculo cultural germanoparlante – y apenas hay fronteras entre Alemania, Austria y Suiza en lo que se refiere a la creación literaria.No obstante, muchos europeos sintieron una cierta irritación al conocer el sí de Suiza a la Iniciativa contra la inmigración masiva lanzada por la UDC poco antes de la apertura de la Feria del Libro: el protagonista invitado ya quería ser un buen anfitrión. ¿Se perfilaba pues, tras los comicios de 2009 y 2010 sobre la prohibición de construir minaretes y la deportación de delincuentes extranjeros, una vez más una tendencia xenófoba de Suiza?El consejero federal Alain Berset logró, con un breve pero brillante discurso, volver a equilibrar en cierta medida la imagen de Suiza. Comenzó con una cita del escritor austriaco Roda Roda: «Es una gran suerte nacer suizo. También es bonito morir suizo. ¿Pero qué hacer entre estos dos extremos?» La respuesta de Alain Berset fue: «Actualmente uno se siente tentado a decir: apabullar al mundo, y después explicarle al mundo apabullado cómo es Suiza».Berset también explicó que los suizos se pasan la vida entre fronteras culturales, y cómo se mueven entre los grupos lingüísticos, viéndose continuamente obligados a recurrir a la traducción. Y lo resumió en una frase: «Tenemos el privilegio de tener que entendernos mutuamente».Muchos representantes de Suiza, desde la muy admirada joven autora Dorothee Elmiger hasta el viejo maestro Franz Hohler, pasando por el autor de bestesellers Martin Suter, tuvieron durante los días siguientes la oportunidad de familiarizar un poco más a los lectores con la literatura suiza – y la misión de intentar reducir algo la confusión y explicar al público cómo es Suiza en discusiones, programas televisivos y entrevistas periodísticas. Se citó a menudo la explicación de Peter von Matt sobre el referéndum: «En cada sociedad hay un 30% de idiotas, también en Suiza».

BARbARA ENGEL

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