Menu
stage img
  • Economía

Las repercusiones del Brexit para Suiza

28.09.2016 – Simon Schmid

Un franco más fuerte, una Europa debilitada, tasas de interés aún más bajas: el voto británico a favor del Brexit tiene importantes repercusiones para la economía suiza.

En junio, Gran Bretaña optó por salir de la UE. ¿Qué significa esta decisión para Suiza y su economía? Las consecuencias se perfilan en varios niveles.

1. Las tasas de interés seguirán siendo bajas durante más tiempo

El Brexit pasará a la historia como el desplome bursátil más inocuo de todos los tiempos. La mañana del 24 de junio reinaba gran nerviosismo en Nueva York, Londres y Tokio; sin embargo, el pánico se esfumó en pocos días. Ya en la primera semana de julio, también en la Bolsa de Zúrich se habían compensado las pérdidas. Una de las razones es que los inversores se dieron cuenta de que de momento no hay prácticamente ninguna repercusión directa del referéndum. Las negociaciones entre Gran Bretaña y la UE podrían durar dos años o más, y sigue sin estar clara la configuración de las futuras relaciones económicas. Quizá el Reino Unido siga incluso manteniendo relaciones relativamente estrechas con Europa, a través del Espacio Económico Europeo.

Hay una segunda razón que explica esta rápida recuperación: el nuevo descenso de las tasas de interés. Es posible que los grandes bancos centrales, como el Federal Reserve o el Banco Central Europeo, sigan implementando una política monetaria muy expansionista, lo que incrementa las cotizaciones de las acciones. El dinero tiene que seguir siendo barato porque la expansión no cobra bríos, sobre todo en Gran Bretaña, donde el Bank of England, como consecuencia del Brexit, ha bajado su tipo de interés básico hasta un nivel jamás alcanzado ante el temor de que se desencadene una importante crisis económica.

Estos episodios de una evolución negativa afectan a Suiza, donde los rendimientos de los empréstitos de la Confederación a diez años entretanto han alcanzado un -0,5 %: un récord absoluto de mínimos. Así pues, la anhelada normalización del nivel global de los intereses sigue siendo muy remota. Y esto también significa que el Banco Nacional Suizo (BNS) seguirá manteniendo sus tasas de interés negativas, con el fin de disminuir el atractivo del franco para los inversores internacionales y los que poseen grandes cantidades de dinero en efectivo. Quienes sufren las consecuencias son, por ejemplo, las cajas de pensiones o los seguros de enfermedad, que poseen una gran liquidez.

2. El franco sigue sometido a una fuerte presión

El BNS ha resistido bien el primer vendaval tras el Brexit. La cotización del euro, que poco después de los comicios bajó de 1,10 a 1,06 francos, volvía a situarse poco después entre 1,08 y 1,09 francos. Esto se debió al claro mensaje del BNS y a sus intervenciones en el mercado de divisas. 11 mil millones de francos invirtió el BNS en la fase más álgida del Brexit, para comprar con ellos divisas extranjeras. No obstante, el BNS sigue muy alerta, ya que puede producirse otra tormenta en el mercado de divisas y la presión sobre el franco suizo difícilmente disminuirá. Los observadores cuentan con que el BNS recurra a la compra de divisas como primera línea defensiva para mantener la tasa de cambio en 1,08 francos. Y de aumentar las tensiones en Europa, siempre se podrá recurrir a una nueva reducción de las tasas de interés –para estabilizar la cotización del euro en torno a los 1,05 francos–.

3. Pérdidas en los sectores de la exportación y el turismo

Gran Bretaña compra un 6 % de las exportaciones suizas, mientras que la eurozona absorbe el 40 %. La tímida reactivación de estos mercados resultó ser, tras el shock del franco, un importante apoyo para la economía suiza. Pero si disminuyen las inversiones y los gastos de consumo en estas regiones, las empresas suizas también se verán afectadas. Con excepción de la industria farmacéutica, bastante resistente a las crisis, la mayoría de los sectores de exportación sufrirán las consecuencias del Brexit: malas noticias para el tambaleante sector turístico, que ya ha registrado un menor número de pernoctaciones durante el primer semestre. 700 000 británicos suelen visitar Suiza cada año. Algunos de ellos se quedarán ahora en casa por la debilidad de la libra esterlina; y si a pesar de todo vienen de vacaciones a Lucerna, Mürren o Verbier, su presupuesto para gastronomía y recuerdos será más reducido. Por lo menos Theresa May pasó en agosto sus vacaciones en Zermatt. Su estancia vino como anillo al dedo: la Primera Ministra británica posó con pantalones de excursionista, camisa de manga corta y bastones de senderismo frente a las montañas suizas y explicó entusiasmada ante los representantes de los medios británicos lo bonitas que eran las regiones alpinas para practicar el senderismo.

Sin embargo, los bancos carecen de tales medios publicitarios. Algunos como Credit Suisse han sufrido pérdidas bursátiles: las acciones del segundo banco más grande de Suiza descendieron incluso durante un tiempo hasta por debajo de los 10 francos. Pero las instituciones bancarias suizas no son las únicas en apuros. En toda Europa las bajas tasas de interés reducen las utilidades. Los bancos, desde Italia hasta Alemania, registran una menor rentabilidad y se resienten de la inseguridad de sus perspectivas.

4. El acuerdo con Europa pasa a segundo plano

El Brexit ha cerrado clara y definitivamente el paso a una rápida y estricta aplicación de la Iniciativa contra la inmigración masiva como la desean los iniciadores. En amplios círculos rige la convicción de que la UE evitará a toda costa hacer concesiones en materia de inmigración mientras duren las negociaciones con Gran Bretaña. Por otra parte, esta convicción ha conducido a los políticos a acelerar la búsqueda de una solución sin la UDC. Se perfila un compromiso, en virtud del cual la iniciativa se aplicará, por una parte, asegurando una leve ventaja a la población nacional. Conforme a esta propuesta del PLR, los empresarios tendrán que anunciar primero sus vacantes a los centros regionales de colocación en Suiza, antes de reclutar solicitantes en el extranjero. Por otra parte, según esta propuesta se aplicará una cláusula de salvaguardia regional y sectorial, de acuerdo con el modelo propuesto por el PDC. Los expertos no descartan que semejante paquete de medidas, carente de cifras tope y de cupos, y por tanto compatible con los principios de la UE, pueda aprobarse ya antes del 7 de febrero de 2017.

Queda por ver hasta qué punto una solución así logrará limitar la inmigración. En todo caso sería positiva para las empresas suizas, que dependen de un contexto estable y una inmigración flexible.

5. En el peor de los casos: el escenario de la reacción en cadena

El sí al Brexit ha dado alas a los nacionalistas. Políticos conservadores de derechas, como Marine Le Pen, arremeten ahora con mayor vehemencia contra la UE y el euro. Su argumentación, según la cual la integración europea significa más inconvenientes que beneficios para sus países, se ve respaldada por la evolución de la economía. Los datos del último trimestre revelan un bajo desarrollo coyuntural de la eurozona. Sólo Alemania registra cierto crecimiento, mientras que Francia e Italia se hallan estancadas.

La próxima prueba a la que deberá someterse el proyecto europeo tendrá lugar en noviembre, cuando los italianos decidan en las urnas sobre una enmienda constitucional a la que el Primer Ministro, Matteo Renzi, también ha vinculado su destino político. Las elecciones presidenciales en Francia se celebrarán en 2017. La victoria en las urnas de movimientos eurocríticos, tales como el Front National francés o el Movimento 5 Stelle italiano, podría conducir a una desintegración masiva de Europa. Ya actualmente, sólo el 49 % de los italianos consideran ventajoso el euro.

Es muy difícil prever las repercusiones de semejante escenario sobre el mercado financiero. Lo que sí es seguro es que dispararía la cotización del franco suizo. En caso de que un país como Italia saliera de la eurozona, un aumento del desempleo y una recesión serían lo mínimo con lo que tendría que contar Suiza.

Simon Schmid es economista-jefe del “Handelszeitung”

top