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  • Cultura

La trompa alpina, a ritmo de pop y jazz

29.07.2016 – Stéphane Herzog

La trompa alpina, un instrumento rudimentario, seduce a músicos de muy diversos horizontes. Su timbre espacial y suave, asociado al mito alpino, impacta profundamente.

Es un instrumento de una simplicidad bíblica: “un tubo con un cono que se va ensanchando”, resume el músico y artista Balthasar Streiff, natural de Glarus y residente en Basilea, quien toca en el escenario toda una gama de instrumentos de viento: desde el

Büchel

–un cuerno acodado– hasta el simple cuerno de vaca. Este hombre arrasa en los escenarios desde hace años. Toca la trompa alpina en el cuarteto Hornroh Modern Alp, un grupo que mezcla el jazz con la música tradicional y la contemporánea. Además, integra la trompa alpina en la música electrónica en su Alpin Project, en el que un DJ contrapesa ritmos de D&B.

Sin embargo, Balthasar Streiff no se deja embaucar del todo por la “esencia típicamente suiza” de la trompa alpina. “El 99 % de los músicos que la tocan no son pastores, ni siquiera campesinos: son habitantes de las ciudades”, bromea, arriesgándose a hacer añicos el mito. Este músico recuerda que lo esencial de las composiciones para este instrumento data de la segunda mitad del siglo XX. “Hace 200 años, el antepasado de la trompa alpina se tocaba en todo el mundo. Los campesinos soplaban en una raíz o un cuerno para llamar al ganado al final del día. La trompa que conocemos hoy –esa que apasiona a los japoneses, que también la tocan– empezó a fabricarse en el siglo XIX, cuando los nacionalismos apoyaban el folklore por razones políticas”.

“Smoke on the Water” con la trompa alpina

Como sea, el sonido de la trompa alpina “evoca el imaginario alpino”, observa Laurent Aubert, Director de los Talleres de Etnomusicología, en Ginebra. “Escuchándola, uno se siente en las praderas del Grütli y todos los suizos, incluso los ginebrinos, la asocian a los Alpes”. Muchos músicos suizos juegan con ese vínculo afectivo, como Eliana Burki, a quien descubrimos en los archivos de la RTS tocando “Smoke on the Water” en Grindelwald. Burki, natural de Soleura, ha dado la vuelta al mundo con su trompa alpina modificada a modo de trompeta. Esta hermosa chica, que empezó a tocar este instrumento a los seis años y afirma que odiaba actuar con traje folklórico, publica hoy sus álbumes con la productora americana Surf Dog y toca en un grupo cuyo nombre enfatiza la vinculación al mito: I Alpinisti. “El sonido de la trompa alpina es único en el mundo”, afirma.

En Château-d’Oex, los músicos del grupo Sonalp, fundado en 1999, han incluido, asimismo, la trompa alpina en su repertorio, tras sus inicios en un nuevo género: la World Music suiza. Al principio, este grupo incorporó a sus instrumentos un didgeridoo. “Para nosotros era un forma de traer Oceanía a nuestra música”, explica Guillaume Wahli, violinista. A continuación añadieron una trompa alpina modificada, dotada de una serie de boquillas para facilitar la interpretación. El grupo está ahora grabando su cuarto CD, que otorgará un papel prominente a la trompa alpina tradicional. Este músico de Sonalp reivindica asimismo “la fortísima identidad del sonido, asociado a Suiza”, sin por ello negar la dificultad de tocar la trompa, debido a las limitaciones naturales de este instrumento.

“La trompa es una voz sin palabras”

De hecho, las limitaciones de la trompa alpina constituyen su fuerza y su interés, opina Balthasar Streiff. “Es un instrumento sencillo que exige una enorme inventiva y no se parece a ningún otro.” Este basiliense de adopción aprecia la trompa por su particular sonoridad, intentando dejar de lado el aspecto de la identidad, es decir, la cursilería que se le suele asociar. “La trompa posee una bella resonancia en las calles de las ciudades. Si uno la toca en el bosque, la gente se acerca, incluso los animales vienen a escuchar. Transmite muchas emociones y funciona como una voz sin palabras”.

El trompetista de jazz de la Suiza central, Hans Kennel, fue el primero en incluirla en un repertorio moderno. “En aquella época era revolucionario”, recuerda el musicólogo Laurent Aubert, quien invitó en 2013 a los dos músicos a participar en un evento dedicado a las músicas de los Alpes y a sus nuevas tendencias evolutivas.

Stéphane Herzog es redactor de “Panorama Suizo”.

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