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Ginebra, ciudad internacional, se consolida frente a la competencia

28.09.2016 – Stéphane Herzog

Ser sede de grandes organizaciones internacionales es un anhelo que comparten muchos países del mundo. A pesar de ser una ciudad cara y congestionada, Ginebra no ha perdido nada de su atractivo. Próximamente se invertirán casi mil millones de francos en la renovación de los edificios de la ONU.

¿Cómo es posible que una ciudad-cantón con tan sólo 500 000 habitantes sea tan anhelada como lugar de encuentro de todas las naciones del mundo? Otra pregunta: ¿se mantendrá esta excepcional situación durante mucho tiempo, dada la carestía de la vida en Suiza, en un territorio donde “las posibilidades de encontrar alojamiento cerca del lugar de trabajo son muy limitadas y las calles se hallan constantemente saturadas, sin olvidar la deficiente oferta de transporte público?” Así rezaba, a finales de 2015, un análisis del “Observatoire de la Fondation pour Genève”.

Paradójicamente, subrayan los autores de este documento, “mientras que la densidad de protagonistas en esta Ginebra internacional es más elevada que nunca, se cuestiona regularmente y con insistencia la capacidad de Ginebra para seguir siendo, junto con Nueva York, uno de los dos principales centros de la gobernanza internacional”. La competencia viene sobre todo de Asia, cuyos países exigen su “pedazo del pastel” para albergar en su suelo a las organizaciones internacionales (OI).

El atractivo de la densidad diplomática

“Yo soy optimista”, declara Guy Mettan, Director del Club Suizo de Prensa, que ve tres razones principales para que se conserve la estabilidad de esta sede, frente a las ambiciones de ciudades como Budapest, Abu Dabi, Nairobi o Songdo (Corea del Sur). “En primer lugar, Ginebra lleva quince años ampliando y promoviendo la recepción de misiones diplomáticas. Éste es el punto fundamental, porque el establecimiento de una embajada cuesta mucho dinero; para enviar a sus representantes todos los países eligen el mejor lugar, el que tenga la mayor densidad diplomática.” Las cifras confirman los resultados de este análisis. En los últimos diez años, Ginebra ha acogido a veinte nuevas misiones permanentes en la Oficina de Naciones Unidas en Ginebra y otras organizaciones internacionales, de modo que esta ciudad cuenta actualmente con 175 misiones, según informa el Departamento Presidencial ginebrino. En 2013, un grupo de estudios sobre la Ginebra internacional contabilizó 21 deslocalizaciones parciales durante los cinco años anteriores, frente a 18 nuevos establecimientos. Así pues, parece que se mantiene el equilibrio.

Una doble neutralidad

La segunda ventaja del cantón es que “Ginebra no es Berna”, bromea Guy Mettan. “Al no ser una capital, la ciudad no representa a ninguna nación. Situada en un país neutral, no pertenece tampoco a ninguna organización transnacional. Por lo tanto, no cabe la sospecha de que tenga una agenda política para la OTAN o la UE. De este modo, los Estados miembros de la ONU no acuden a Ginebra para ‘rendir pleitesía’ a Suiza, sino para defender sus intereses regionales”, continúa el Director del Club Suizo de Prensa. Mientras las tensiones siguen vivas en Ucrania y la guerra asola los países de Oriente Próximo, la doble neutralidad ginebrina continúa asegurando al cantón una situación privilegiada.

El informe de la “Fondation pour Genève” indica que, en ámbito internacional, el cantón mantiene su posición como primer centro de gobernanza mundial, por delante de Nueva York, en cuanto al número de conferencias y de reuniones internacionales que allí se celebran anualmente, a saber, unas 2 700. “Alcanzar este nivel de diplomacia universal requeriría considerables esfuerzos si Suiza tuviera que acudir a Viena u Oslo para jugar ese papel”, resume el Consejero Nacional Carlo Sommaruga (GE/PS).

Crisis en torno a la financiación de las obras de renovación

En abril, cuando Ginebra se vio afectada por una crisis ligada a la mala gestión de la “Fondation pour les organisations internationales” (la FIPOI, encargada de dirigir la renovación de los edificios de la ONU), Sommaruga declaró ante la prensa de la Suiza francófona que había constatado en Berna “un desgaste del apoyo a la Ginebra internacional.” Sin embargo, esta irritación de los elegidos no se hizo sentir a la hora de votar los créditos destinados a los trabajos de renovación en la Ginebra internacional, señala. En junio, el Parlamento ginebrino aprobó por su parte créditos para cierto número de renovaciones (véase abajo). De paso decidió suprimir otra fundación, la FCIG, que se dedicaba a recibir organizaciones no gubernamentales. Esta operación permitió disponer de haberes cifrados en 28 millones de francos. Tal acontecimiento es anecdótico, opina Guy Mettan. Por su parte, Carlo Sommaruga ve en este hecho una muestra de desinterés por estas organizaciones por parte del cantón y la Confederación. “De lo que se trata es de mantener y desarrollar en Ginebra condiciones generales óptimas para que la sociedad civil y las ONG puedan desempeñar su papel, un papel fundamental para el correcto funcionamiento de las instituciones de la ONU y de la gobernanza mundial”, declaró.

Una vez cerrado el caso de la FIPOI, el cantón parece dispuesto a seguir desempeñando su papel de “caja de herramientas del mundo global”, para retomar las palabras de Guy Mettan. El Presidente de la “Fondation pour Genève”, el banquero ginebrino Ivan Pictet, también parece sereno. “Incluso en el siglo de las comunicaciones electrónicas ultrarrápidas, los responsables siguen necesitando reunirse cara a cara e intercambiar opiniones directamente”, subraya.

De acuerdo con Pictet, se perfilan dos tendencias para el futuro: “una cooperación internacional con formas menos rígidas que aquellas que se establecieron tras la Segunda Guerra Mundial”; y un auge de la colaboración entre el sector público y el sector privado, como en el caso del Fondo Mundial, una institución financiera creada en 2002 para acelerar el fin de las epidemias de SIDA, tuberculosis y paludismo, y cuya sede está en Ginebra.

Stéphane Herzog es redactor de “Panorama Suizo”

Suiza participa en la renovación de los edificios de las organizaciones internacionales

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