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  • Editorial

El auge de los productos locales

21.03.2018

Carne de Argentina, fruta del Caribe, vino de Australia... Hasta hace poco prevalecía el lema: cuánto más lejano sea el país de origen de un producto, mejor. En un mundo cada vez más interconectado, consumir productos exóticos era sinónimo de modernidad. Y en la vida cotidiana, uno no quería perderse las oportunidades e insensateces de la globalización.

En la actualidad, es todo lo contrario: cuánto más cercano sea el lugar de origen de un producto, mejor. En estos últimos diez años, la conciencia respecto a los productos locales y de “origen equitativo” ha mejorado sustancialmente: ¿cuál es la huella ecológica de una botella de vino que ha recorrido medio mundo por aire? Sin embargo, no se trata únicamente de preocupaciones ambientalistas; se trata también de un interés por el entorno directamente perceptible y, a la postre, tal vez de un interés más profundo por la propia procedencia.

En Suiza, esta evolución ha llevado a muchos productores de alimentos a ofrecer especialidades locales: apuestan por el queso, el pan o el vino de origen regional. Existe una enorme demanda de variedades locales de manzanas, y si la carne procede del carnicero del pueblo vecino, el consumidor estará dispuesto a desembolsar un poco más.

La cerveza no se ha quedado al margen de esta evolución. En lugar de beber cerveza extranjera o nacional, los suizos optan cada vez más por las pequeñas marcas regionales. En tales condiciones, el número de cervecerías locales ha superado ya las 900. Si bien es cierto que este auge se relaciona con el derrumbe del gran cártel cervecero en 1991, como lo explica el artículo central de esta edición, al mismo tiempo es motivo de sorpresa y satisfacción observar cómo en los últimos diez años ha aumentado la afición de los suizos por los productos regionales: una tendencia que también se percibe en el ámbito de la producción de cerveza.

Marko Lehtinen, redactor jefe

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