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El asilo cuesta casi dos mil millones de francos; pero ¿en qué beneficia a Suiza?

29.01.2016 – Stéphane Herzog

En 2015, los gastos de la Confederación destinados al asilo superaron los 1 270 millones de francos, de los que los cantones sufragaron 600. Pero a largo plazo los refugiados contribuyen también a incrementar el capital demográfico y económico del país.

¿Cuánto cuesta el asilo? ¿Seis mil millones de francos, como lo afirmaba la UDC en un encarte? Menos, según las cifras del presupuesto de la Secretaría de Estado de Migración (SEM), que anunció para 2015 un gasto superior a los 1 270 millones de francos, de los cuales 735 millones corresponden a los cantones. Estos, a su vez, reciben de Berna unos 1 500 francos por cada expediente de asilo. El resto del presupuesto se destina a pagar a los casi mil funcionarios de la SEM, organismo que se ocupa asimismo de los asuntos de extranjería.

El coste de los esfuerzos aceptados por los cantones y los municipios se estima en más de 600 millones de francos anuales . En Ginebra, que recibe a un 5,7 % de los solicitantes de asilo, los gastos del año 2015 ascendieron a 32,6 millones de francos, a los que cabe añadir 42,8 millones para los paquetes de medidas de la Confederación destinados a gastos de asistencia, sanidad, alojamiento e integración. El total de gastos se eleva a 85,2 millones, de los que se pueden deducir los 9,8 millones aportados por los migrantes como participación al pago de sus gastos de alojamiento. El Hospice général aporta un apoyo económico y/o un seguimiento social para 6 500 personas. Esta institución, que cuenta con una plantilla de 240 empleados en su departamento de apoyo a los migrantes, afirma que los gastos financieros por cada expediente de asilo –incluidos los salarios de los funcionarios y las infraestructuras– ascienden a 7 000 francos.

La dotación anual del cantón de Vaud es de 120 millones

Las instituciones ginebrinas acogieron en octubre a 940 inmigrantes más con respecto a diciembre de 2014, lo que significa un incremento del 18 %. “Ahora, las familias ya están alojadas en hoteles, para paliar la falta de espacio en las estructuras existentes”, informa el portavoz Bernard Manguin. En 2006, la Confederación había reducido la previsión de solicitudes a 10 000. En el cantón de Vaud, la dotación destinada al asilo es de 120 millones de francos, sin incluir el apoyo a los refugiados reconocidos, precisa Frédéric Rouyard, portavoz del Servicio Cantonal de la Población.

La Confederación prevé un incremento de los costes de explotación de los centros de registro en 2017 y 2018. Dichas estructuras permitirán acelerar los procesos de solicitud de asilo. Este “maná” servirá asimismo para construir instalaciones de detención administrativa. Estos trabajos incrementarán los gastos en un 0,9 % de aquí a 2018, año en el que se prevé destinar 1 300 millones a la migración, de un total de 23 mil millones para la previsión social.

A finales de septiembre de 2015, la SEM comunicó que el número total de refugiados en Suiza era algo superior a los 100 000, de los cuales 35 000 tenían autorizaciones provisionales y algo menos de 40 000 eran refugiados reconocidos. Esta cifra global corresponde aproximadamente al 5 % de los extranjeros residentes en Suiza y a un 1,1 % de la población residente.

“A corto plazo, la acogida de inmigrantes es un negocio deficitario”

La llegada de refugiados implica en primer lugar gastos: ayuda social, alojamiento, educación, cuidados médicos, etc. “La industria del asilo”, como la describió la UDC, mantiene miles de empleos. En Ginebra, este sector emplea a 420 personas, a las que habría que añadir una parte de los 10 500 empleados de los hospitales universitarios, la enseñanza pública, las asociaciones, etc.

Hay empresas privadas que sacan partido de la situación. Tal es el caso de la “Organisation für Regie und Spezialaufträge”, que administra nueve centros de la Confederación y 40 albergues, y cuyo volumen de negocios en 2014 fue de 65 millones de francos.

“Suiza no necesita estos inmigrantes”

“Nunca he visto un estudio sobre la aportación de los refugiados”, admite Denise Efionayi, codirectora del Foro Suizo para el Estudio de las Migraciones. “Pero a corto plazo está claro que los gastos son superiores a los ingresos, ya que incluso pasados los tres meses preliminares en los que no está permitido trabajar, pocos refugiados logran encontrar trabajo. Por el contrario, entre 5 y 10 años después, muchos de ellos trabajan, participando así en el pago de impuestos y seguros sociales.”

¿Necesita Suiza estos inmigrantes? “A diferencia de Alemania antes de la crisis de 2008, Suiza nunca ha tenido problemas para atraer mano de obra europea”, recuerda Denise Efionayi. Esta investigadora señala que los sirios tienen una firme voluntad de integrarse: “Los que llegan han abandonado toda perspectiva de futuro en su país. Se van por sus hijos y harán sacrificios por ellos. Esa es la clara razón por la que algunas patronales alemanas han apostado principalmente por los sirios. Así pues, los refugiados aportan a este país un capital demográfico, como es el caso también de los jóvenes inmigrantes que llegan a Suiza, aunque esta aportación es marginal con respecto a la inmigración europea.” A las preguntas sobre los gastos de asilo y sus potenciales aportaciones, el Consejero Nacional de la UDC Yves Nidegger dijo que consideraba “nebulosas” las predicciones del Foro Suizo para el Estudio de las Migraciones, puesto que el 95 % de las personas acogidas en Suiza como refugiadas no solicitan asilo.

Trabajar para obtener el permiso B y la reagrupación familiar

En octubre de 2015, un 30 % de los acogidos provisionalmente – que habían llegado hacía menos de 7 años – tenía empleo. Todavía a finales de octubre, sólo un 16,6 % de los refugiados reconocidos que habían llegado a Suiza hacía menos de cinco años tenía trabajo. La cifra aumenta al 40.9 % cinco años después del reconocimiento de su estatus. “Los primeros años, la tasa de empleo de los admitidos provisionalmente es superior a la de los refugiados, señala Céline Kohlprath, portavoz de la SEM, lo que puede deberse a que estas personas no han sido perseguidas directamente. Por otra parte, ellas están muy interesadas en trabajar para intentar conseguir una reagrupación familiar (transcurridos tres años) y un permiso B (tras cinco años).”

Empleos auxiliares y precarios

En el cantón de Vaud, que recibe el 8 % de las solicitudes de asilo, 429 personas titulares de un permiso F (provisional) trabajaban a finales de octubre, es decir, el 19,3 % de este grupo. “Parte de las personas de este grupo no puede trabajar por razones médicas. Los recién llegados no están familiarizados con el mercado laboral, sus diplomas no siempre son reconocidos y todavía están preocupados por la guerra”, subraya el portavoz del Servicio de la Población de Vaud. Este cantón fomenta el acceso al empleo permitiendo que los titulares de un permiso F trabajen desde el momento mismo en que firman un contrato.

Los refugiados trabajan en la construcción, la hostelería, la limpieza, los establecimientos médico-sociales, los cuidados a domicilio, los hospitales y asilos, precisa Frédéric Rouyard. En Ginebra, más del 80 % de estos puestos los ocupaban a finales de octubre refugiados con un contrato de duración indefinida.

Un estudio subraya que las relaciones laborales de los refugiados son a menudo atípicas y precarias. En el caso de los titulares de un permiso F, la demanda de asilo ha sido rechazada, pero no es posible ni lícito, ni razonablemente exigible, devolverlos a su país de origen y la decisión es objeto de una revisión anual. Según el mencionado estudio, tal situación frena un afianzamiento que sería propicio a su integración social y profesional.

Stéphane Herzog es redactor de “Panorama Suizo”

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